Conflicto por la construcción de termoeléctrica en Huexca por falta de información pública 

 

  • Es mejor concentrarse en los planes de contingencia y de protección ambiental, en definir y comprometer apoyos al desarrollo de las comunidades, así como consensuar mecanismos para distribuir los beneficios previstos, en lugar de empantanarse -por años- en confrontaciones políticas

 

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  25 de febrero de 2019.

 

Este fin de semana supimos de la realización de una consulta pública convocada por el hoy presidente de la república, López Obrador, para dejar que “el pueblo decida” si se construye o no una termoeléctrica en tierras de la comunidad de Huexca, municipio de Yecapixtla, en el estado de Morelos. El 2 de mayo del año 2014, en Tlalquiltenango y en Yecapixtla, Morelos, el entonces dirigente nacional de MORENA se había comprometido con los pobladores a apoyarles para que no se construyera la termoeléctrica, a la que calificó como imposición, agravio y ofensa en contra de los habitantes de aquellos municipios morelenses.

Hace unas horas, el Gobierno Federal presentó los resultados de su consulta en la que -se dijo- hubo alrededor de 89 mil participantes, de los cuales un 59% optó por el “Sí” y un 40% por el “No” a la construcción de esta obra de infraestructura energética. Lo que continúa, según expuso el Ejecutivo Federal, será pedir la opinión de especialistas internacionales para ver si –como lo han señalado ya distintos organismos públicos y universidades mexicanas- la termoeléctrica significaría un peligro para las poblaciones vecinas.

 

 

En medio de todo, el presidente de México manifestó su intención de que el proyecto continúe –lo que sorprendió por su anterior posición por la negativa- y aseguró que si se cancelara la termoeléctrica se perderían alrededor de 4 mil millones de pesos; es decir, algo así como el 4% de lo que se calcula nos costará la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México en Texcoco. 

El proyecto de la termoeléctrica en Huesca, Morelos, data de hace diez años, cuando las secretarías de Energía y la de Medio Ambiente y Recursos Naturales emitieron su autorización –y, hay que decirlo- sin mediar ninguna consulta entre los pobladores. En el 2011, la Comisión Federal de Electricidad presentó los detalles de la construcción de dos termoeléctricas en Huesca; esto despertó la oposición de miembros de las comunidades directamente afectadas pues, además de los riesgos señalados por instituciones como el Centro Universitario para la Prevención de Desastres Regionales (Cupreder) o del mismo Cenapred por su cercanía al volcán Popocatépetl, resulta que la extracción de agua del Río Cuautla a través de un acueducto de 10 kilómetros de longitud para el funcionamiento de las dos termoeléctricas –extracción del orden de los 2 mil 500 litros por segundo-, estaría poniendo en riesgo el abasto del vital líquido para cerca de una treintena de ejidos en Yecapixtla, Apatlaco, Cuautla, Yautepec, Tlaltizapán, Tlalquil-tenango, Jonacatepec y Tepalcingo (esto, de acuerdo con un estudio realizado, en el 2015, por el Centro de Investigación en Ingeniería y Ciencias Aplicadas, de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos).

El Proyecto Integral Morelos (en el que se inscribe la construcción de las termoeléctricas en Huexca) contempló también la construcción de un gasoducto de 150 kilómetros que ya pasa por Tlaxcala, Puebla y Morelos (en la zona de los volcanes), así como la instalación de una línea eléctrica de 20 kilómetros de longitud desde Yecapixtla y hasta Yautepec.

 

 

A lo largo de estos diez años, los opositores al proyecto impulsado por la Comisión Federal de Electricidad han librado una batalla tanto en tribunales, como en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y en distintas instancias estatales y nacionales, e incluso han padecido recientemente el cobarde asesinato de dos de sus líderes más conocidos: Rubén Fajardo de Anda y Samir Flores Soberanes. Ahora, y sin importar las restricciones establecidas en la Ley de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano Sustentable del estado de Morelos ni, tampoco, las recomendaciones emitidas por organismos defensores de los derechos humanos o por especialistas en materia de impacto ambiental, todo parece indicar que la imposición de un proyecto energético pleno de contradicciones será un hecho gracias al cuestionado mecanismo de consulta que, en otros casos, ha servido para cancelar obras públicas con mucho menor riesgo y mayores inversiones ya en proceso de construcción. 

No hay duda de que en México hace falta una mayor voluntad y esfuerzos coordinados para promover el desarrollo sustentable, donde las variables económicas, sociales y ambientales del desarrollo sean conciliadas efectivamente y en favor del bienestar integral de las poblaciones humanas y no humanas que habitamos en este bello territorio. En proyectos como el de la termoeléctrica de Huexca -que considero realmente necesarios para el abasto energético de la región morelense y de otras-, sería mucho mejor concentrarse en los planes de contingencia y de protección ambiental, en definir y comprometer apoyos al desarrollo de las comunidades -tanto en el ámbito rural como en el urbano-, así como consensuar mecanismos para distribuir los beneficios previstos, en lugar de empantanarse en la discusión sobre las posibles externalidades (ciertamente susceptibles de ser controladas) o enfrascarse en confrontaciones políticas por años y que resultan incluso en asesinatos y retrocesos indeseables.

 

 


Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón