Cuando
abordamos el tema del aumento de las emisiones de
dióxido de carbono en la atmósfera y del calentamiento
global, ambos hechos estrechamente ligados con los
efectos que la actividad humana está teniendo sobre el
planeta, en general lo que obtenemos son malas noticias.
Los cambios que experimentan los patrones climáticos en
todo el mundo y su capacidad para transformar el entorno
y los ecosistemas a los que -durante siglos- hemos
estado habituados, están siendo ya documentados por
científicos alrededor del mundo y, probablemente,
algunos de estos cambios no sean del todo negativos.
La revista Nature Sustainability publicó la
semana pasada el resultado de una extensa investigación
sobre el crecimiento de las zonas con vegetación a nivel
global, principalmente como resultado del calentamiento
global y el aumento de la fertilización por el
incremento de la presencia de CO2 en la atmósfera.
Resulta que
el cambio en el uso de la tierra impulsado por el
hombre, a través de la plantación de tierras de cultivo,
reforestación de bosques y expansión de otros tipos de
vegetación, está impulsando un fenómeno definido como
“ecologización global”.
Esta ecologización global ha arrojado información
sorprendente para el período 2000-2016, a través de la
recopilación e interpretación de datos satelitales, como
lo son las imágenes captadas por sensores de alta
resolución para captar el reverdecimiento y pardeamiento
de la superficie terrestre en distintas regiones del
mundo. Llama la atención que en China se registra una
cuarta parte de todo el crecimiento de nueva vegetación
en el planeta, sobre todo por un aumento de los
territorios boscosos (42%) y de las zonas de cultivo
(32%). Para nadie es ajeno el enorme esfuerzo que
aquella nación decidió emprender para combatir la grave
contaminación del aire, lo que se está viendo
efectivamente reflejado en el crecimiento de sus
bosques.

En el segundo sitio mundial, la India ha registrado un
incremento en la superficie cubierta por vegetación,
sólo que en este caso el 82% de nuevas áreas verdes son
áreas de cultivo y sólo un 4,4% son nuevos bosques. Para
el año 2000, México ocupaba el lugar número 11 de países
con mayor cubierta vegetal del mundo, con alrededor del
3% de toda la vegetación de la Tierra. Afortunadamente,
nuestro país se encuentra también en la lista de las
naciones que ha registrado un crecimiento de la
superficie vegetada en el planeta, colocándonos en el
octavo sitio con un incremento del 4% en el período
2000-2016.

Sería muy interesante que las autoridades ambientales
mexicanas buscaran un acercamiento con el grupo
multinacional de universidades e instituciones
científicas que han liderado esta investigación, para
conocer, aprovechar y difundir las particularidades de
este estudio para México. Sin duda, es algo que sería de
gran valor para evaluar e impulsar políticas públicas
que están tomando la ruta correcta en el camino a la
adaptación y mitigación del cambio climático, así como
sus efectos en la conservación de nuestra diversidad
biológica.
Sería muy lamentable que, como resultado de la toma de
decisiones apresuradas, sin sustento en la ciencia y
desentendiéndose de las consideraciones para la
protección de nuestro capital natural, proyectos de
infraestructura energética, de comunicaciones, agrícolas
o urbanos, nos lleven a un retroceso indeseable. Creo imprescindible que las nuevas autoridades del país,
en todos sus órdenes de gobierno, entienda el valor de
la ciencia, del intercambio de información y de
conocimientos entre las naciones, y no se dejen seducir
por el discurso que señala el fortalecimiento de
nuestras capacidades científicas y tecnológicas como un
gasto oneroso y no, como lo es, una de las mejores
inversiones que cualquier nación puede realizar.
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