Por recortes presupuestales, en riesgo la recuperación del águila real mexicana 

 

  • Sin trabajar en favor de la conservación de nuestro capital natural no se podrán mejorar las condiciones de bienestar de la población humana

  • Otro animal emblemático -pero en los EE.UU.-, el Puma del Este, es declarado extinto por el Servicio de Pesca y de Vida Silvestre

 

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  12 de febrero de 2019.

 

La mejor forma de determinar las condiciones de salud de nuestro entorno natural es, sin duda, vigilar el número y la situación de las poblaciones animales y vegetales que lo habitan. Cualquier desequilibrio en estas variables, es síntoma inequívoco de que algo está siendo alterado en las relaciones de interdependencia o en las cadenas tróficas vigentes entre las especies. Así, por ejemplo, cuando una plaga de insectos devasta determinados cultivos de los que dependemos los seres humanos, lo más probable es que las poblaciones de sus depredadores naturales –como los murciélagos, los escarabajos o las catarinas, entre otros insectívoros- se encuentren mermadas por distintas causas.

Ésta no ha sido la excepción en el caso del águila real mexicana que, en 1994, fue incluida en la lista de especies en riesgo (NOM SEMARNAT-059) y, en el 2008, señalada por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) como una especie en grave peligro de extinción. Esta imponente ave (que aparece en el escudo nacional, en nuestra bandera, en numerosas esculturas y en incontables referencias de nuestra historia) ha disminuido drásticamente su población por amenazas como la deforestación y la destrucción de sus hábitats, la electrocución en líneas de alta tensión, la cacería y el tráfico ilegal de especies silvestres, así como por el robo de sus nidos o por envenenamiento con plaguicidas.

 

Foto: Nestor Rico Campos

 

La distribución del águila real en el territorio mexicano va desde la zona centro y se extiende hacia el norte del país, principalmente en las zonas montañosas y de difícil acceso. En el 2008, la CONABIO registró la existencia de tan solo 50 nidos de Águila Real en todo el país, estimando entonces que habría menos de 140 ejemplares vivos en el territorio mexicano; para el 2018, y con la operación de un Programa de Acción para la Conservación de Especies (PACE), la población de esta emblemática ave se había logrado sextuplicar. 

En septiembre de 2017 fue inaugurado –en las instalaciones del Heroico Colegio Militar- el Centro Nacional de Control y Protección del Águila Real, conjuntando los esfuerzos de las secretarías de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la de la Defensa Nacional (Sedena). El propósito de este Centro es el de la conservación del águila real mediante la aplicación de técnicas de rehabilitación clínica, física y conductual, así como su reproducción y reintroducción final al medio silvestre.

 

 

Es de mencionar también el trabajo de monitoreo y de educación realizado por organizaciones privadas (como el Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza), por instituciones públicas (como la CONABIO y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas), así como organizaciones de la sociedad civil empeñadas en la preservación del águila real. Si bien ha habido resultados en la conservación del águila real mexicana a través de las acciones que aquí enumero, creo que éstos resultan insuficientes de frente al ritmo en el que estamos perdiendo los hábitats de este bellísimo animal.

Buscando información actualizada sobre el estado del Programa de Acción para la Conservación de Especies en los portales oficiales del Gobierno de la República, debo decir que –hasta donde pude constatarlo- no existe información disponible sobre el estado actual o de los avances, en caso de haberlos, de las acciones para el rescate del águila real mexicana. Yo esperaría que el próximo miércoles -13 de febrero-, Día Nacional del Águila Real, el presidente de la república brinde alguna información al respecto pues, de lo contrario, la ausencia prevalente de comunicación social por parte de las dependencias gubernamentales no nos permitirá saber las condiciones actuales de esta ave emblemática mexicana. Sería muy triste que sucediera lo que hace ocho días en los Estados Unidos, cuando el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de aquella nación declaró oficialmente extinto al puma del este.

Ojalá que los esfuerzos que venían realizando conjuntamente algunas autoridades para la conservación del águila real mexicana, sobrevivan a la obsesiva desaparición de programas considerados como “no prioritarios” y, por fin, se entienda que sin trabajar en favor de la conservación de nuestro capital natural no se podrá en consecuencia mejorar las condiciones de bienestar de la población humana de este país.

 


Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón