Desde
hace varias décadas a la fecha, la visión de los océanos
como fuente de recursos para la alimentación humana y,
también, como un elemento fundamental para la
estabilidad climática del planeta, ha estado en el
centro de la discusión en diversos foros
internacionales. Y hay que decir que sobre el tema de la
protección de los océanos existe gran expectativa por lo
que se discuta durante el
Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico –a
realizarse en Chile este año- y, sobre todo, durante la
Cumbre Oceánica de la ONU de 2020
y en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, que
inicia en algunos días.
Lo cierto es que existe una volumen enorme de
información sobre el estado actual de los océanos y que,
en muchos casos, los escenarios tan oscuros que perfilan
la acidificación, el calentamiento de la superficie del
mar o la contaminación plástica, no nos están dando una
visión completa de lo que realmente está sucediendo. Por
ejemplo, un
estudio del
Instituto Oceanográfico Woods Hole y
publicado el viernes pasado por Science Daily da
cuenta de las condiciones actuales de las aguas
profundas del Océano Pacífico, donde aún permanecen las
temperaturas y las propiedades ambientales propias de la
pequeña Era de Hielo del siglo XVI.

Esta investigación (que incorpora registros actuales y
tan anteriores como los realizados por embarcaciones
científicas del siglo XIX) sugiere que la elevación de
la temperatura de las aguas marinas superficiales es un
fenómeno reciente y directamente relacionado con las
actividades del ser humano en la tropósfera; pero no son
generalizable a los sistemas marinos en su conjunto
(que, en el caso de las aguas profundas del océano
Pacífico, las temperaturas pudieran seguir enfriándose).
Otro estudio de la Universidad del Estado de Colorado,
en los Estados Unidos –del pasado mes de diciembre-,
señala que la elevación de las temperaturas en la
tropósfera, particularmente en la superficie de los
océanos), está modificando los patrones climáticos
recurrentes. Éste es el caso de la Oscilación Madden –
Julian, un fenómeno que ocurre en el Ecuador cada mes o
dos y que viene acompañado de una “pulsación” de nubes
con dirección este y al que se le deben las famosas
tormentas eléctricas tropicales. Las variaciones en el
comportamiento de este fenómeno han cambiado ya los
patrones de las precipitaciones y de los vientos a nivel
global, lo que plantea un posible reto para la ciencia
meteorológica al volver prácticamente inservibles los
actuales modelos para pronosticar el tiempo.

Lo que es un hecho es que los océanos en el planeta se
encuentran bajo una enorme presión debido a las
actividades humanas y que, por otro lado, la enorme
cantidad de datos que están acumulando los modernos
sistemas de navegación, los satélites e incluso redes de
pesca o instrumentos de recreación marítima, no están
siendo explotados completamente.
En la próxima reunión del Foro Económico Mundial, que se
realizará en unos días más en Davos, Suiza, el tema del
cuidado de los océanos será fundamental y se discutirán
informes como los que cito con miras a acuerdos para
conformar una “acción oceánica” para resguardar la
enorme riqueza natural de los mares. Son distintos los
retos que enfrentamos como humanidad cuando hablamos de
los océanos: desde la generación, difusión y
socialización de la información científica, hasta el
abatimiento de actividades contaminantes, la pesca
industrial ilegal o el establecimiento de vedas y
reservas.
Según ha trascendido, una delegación mexicana asistirá a
Davos para buscar atraer inversiones al país; sin
embargo, creo que sería de enorme relevancia que los
objetivos se diversificaran y pudiéramos encontrar lazos
de cooperación para –por ejemplo- combatir la pesca
ilegal en nuestras aguas territoriales o para lograr una
mejor administración de las importantes reservas y áreas
naturales protegidas marinas ya decretadas en el país.
Sin lugar a dudas, una de las riquezas más grandes de
nuestro país está en sus mares patrimoniales (donde, por
cierto, hay mucho más que petróleo); creo que sería muy
positivo comenzar a construir estrategias y alianzas con
miras a su conservación y aprovechamiento sustentable. ▄