Falta de integración de datos da panorama parcial sobre condición real de océanos

 

  • Foros mundiales en 2020 priorizarán temas vinculados con la preservación de los océanos, frenar su deterioro y aprovechamiento sustentable de sus recursos

  • México debe diversificar su participación en Davos, Suiza, y no sólo asistir para buscar inversionistas para el país

 

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  7 de enero de 2019.

 

 

Desde hace varias décadas a la fecha, la visión de los océanos como fuente de recursos para la alimentación humana y, también, como un elemento fundamental para la estabilidad climática del planeta, ha estado en el centro de la discusión en diversos foros internacionales. Y hay que decir que sobre el tema de la protección de los océanos existe gran expectativa por lo que se discuta durante el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico –a realizarse en Chile este año- y, sobre todo, durante la Cumbre Oceánica de la ONU de 2020 y en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, que inicia en algunos días.

Lo cierto es que existe una volumen enorme de información sobre el estado actual de los océanos y que, en muchos casos, los escenarios tan oscuros que perfilan la acidificación, el calentamiento de la superficie del mar o la contaminación plástica, no nos están dando una visión completa de lo que realmente está sucediendo. Por ejemplo, un estudio del Instituto Oceanográfico Woods Hole y publicado el viernes pasado por Science Daily da cuenta de las condiciones actuales de las aguas profundas del Océano Pacífico, donde aún permanecen las temperaturas y las propiedades ambientales propias de la pequeña Era de Hielo del siglo XVI.

 

 

Esta investigación (que incorpora registros actuales y tan anteriores como los realizados por embarcaciones científicas del siglo XIX) sugiere que la elevación de la temperatura de las aguas marinas superficiales es un fenómeno reciente y directamente relacionado con las actividades del ser humano en la tropósfera; pero no son generalizable a los sistemas marinos en su conjunto (que, en el caso de las aguas profundas del océano Pacífico, las temperaturas pudieran seguir enfriándose).

Otro estudio de la Universidad del Estado de Colorado, en los Estados Unidos –del pasado mes de diciembre-, señala que la elevación de las temperaturas en la tropósfera, particularmente en la superficie de los océanos), está modificando los patrones climáticos recurrentes. Éste es el caso de la Oscilación Madden – Julian, un fenómeno que ocurre en el Ecuador cada mes o dos y que viene acompañado de una “pulsación” de nubes con dirección este y al que se le deben las famosas tormentas eléctricas tropicales. Las variaciones en el comportamiento de este fenómeno han cambiado ya los patrones de las precipitaciones y de los vientos a nivel global, lo que plantea un posible reto para la ciencia meteorológica al volver prácticamente inservibles los actuales modelos para pronosticar el tiempo.

 

 

Lo que es un hecho es que los océanos en el planeta se encuentran bajo una enorme presión debido a las actividades humanas y que, por otro lado, la enorme cantidad de datos que están acumulando los modernos sistemas de navegación, los satélites e incluso redes de pesca o instrumentos de recreación marítima, no están siendo explotados completamente.

En la próxima reunión del Foro Económico Mundial, que se realizará en unos días más en Davos, Suiza, el tema del cuidado de los océanos será fundamental y se discutirán informes como los que cito con miras a acuerdos para conformar una “acción oceánica” para resguardar la enorme riqueza natural de los mares. Son distintos los retos que enfrentamos como humanidad cuando hablamos de los océanos: desde la generación, difusión y socialización de la información científica, hasta el abatimiento de actividades contaminantes, la pesca industrial ilegal o el establecimiento de vedas y reservas.  

Según ha trascendido, una delegación mexicana asistirá a Davos para buscar atraer inversiones al país; sin embargo, creo que sería de enorme relevancia que los objetivos se diversificaran y pudiéramos encontrar lazos de cooperación para –por ejemplo- combatir la pesca ilegal en nuestras aguas territoriales o para lograr una mejor administración de las importantes reservas y áreas naturales protegidas marinas ya decretadas en el país.  

Sin lugar a dudas, una de las riquezas más grandes de nuestro país está en sus mares patrimoniales (donde, por cierto, hay mucho más que petróleo); creo que sería muy positivo comenzar a construir estrategias y alianzas con miras a su conservación y aprovechamiento sustentable.

 


Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón