El
día de mañana -11 de diciembre-, se conmemora el Día
Internacional de las Montañas, efeméride decretada
por la Organización de las Naciones Unidas en el año de
2003 y con la que se busca estimular la creación de
programas locales, regionales, nacionales e
internacionales, encaminados a proteger a estos frágiles
ecosistemas del planeta. Son casi mil millones de
personas las que viven en zonas montañosas y más de la
mitad de la humanidad depende de éstas para abastecerse
de agua, alimentos y energía.
Este año 2018, la Organización de las Naciones Unidas
para la Alimentación y la Agricultura (FAO) está
buscando sensibilizar a la población mundial sobre la
sistemática desatención de las montañas y del bienestar
de los pueblos que en éstas habitan. A través de las
redes sociales y utilizando el hashtag #MountainsMatter
(las montañas son importantes), se busca hacer
conciencia sobre la desatención que hay a nivel global
de estos riquísimos ecosistemas.

Hay que decir que las montañas cubren el 22% de la
superficie terrestre del planeta; que aportan entre el
60 y el 80% del agua dulce de la Tierra; que
prácticamente una cuarta parte de la biodiversidad
terrestre se encuentra en las montañas; que más de mil
millones de personas viven en las montañas del mundo y
que la mitad de los seres humanos dependen de éstas para
alimentarse, conseguir agua y abastecerse de energía. La
deforestación, el estrés hídrico por la disminución de
las lluvias, la degradación del suelo por cambios de
uso, así como los impactos que está generando el cambio
climático, han venido empobreciendo la calidad de vida
de hasta un tercio de la población de los países en
desarrollo que habita justamente en las montañas. Tan
solo consideremos que alimentos como la papa, el maíz,
la cebada, el sorgo, el jitomate o la manzana, entre
muchos otros, son cultivados justamente en zonas
montañosas.
Y no sólo eso. Se sabe que hasta un 20% del turismo
mundial tiene como destino ciudades y atractivos de
montaña, justamente por la enorme diversidad cultural y
patrimonial de la que son depositarias las comunidades y
pueblos originarios ahí asentados.

En consideración de todo esto, y en armonía con lo
recomendado por la FAO, es urgente fortalecer la
percepción pública sobre las interconexiones que hay
entre los ecosistemas montañosos y la sostenibilidad de
la vida en distintas regiones y comunidades. Para ello,
en el ámbito de las políticas públicas, el Día
Internacional de las Montañas busca llamar la
atención de los distintos órdenes de gobiernos para
atender el deterioro que está causando el cambio de los
usos del suelo en zonas montañosas y fortalecer
–mediante estímulos concretos y permanentes- la
conservación de estos invaluables ecosistemas.
En materia económica, se trata de un llamado a canalizar
y a fortalecer el flujo de recursos hacia las
comunidades que son dueñas de la riqueza forestal y de
la diversidad biológica presente en las montañas,
procurando la capacitación permanente y la gestión
responsable de los recursos.
Ya antes hemos comentado en este espacio que, si México
es uno de los cinco países con mayor diversidad
biológica y cultural en el mundo, esto se lo debe en una
gran proporción al hecho de que en nuestro territorio
hay numerosas cadenas montañosas que propician climas y
ecosistemas de enorme variedad. Así pues, dada la
diversidad de características ambientales y culturales
que constituyen al país, me parece que es importante que
las iniciativas de desarrollo económico y cultural por
las que optemos debieran provenir del ámbito regional y
local; y no así -como se ha hecho durante décadas- desde
una visión centralista de lo que debe significar el
desarrollo para todo el territorio.

El Día Internacional de las Montañas nos debiera
invitar a reflexionar sobre el tipo de atención que cada
región o cada comunidad está demandando, a fin de
diversificar y -entonces sí- integrar estrategias de
desarrollo que consideren las particularidades de
nuestro vasto territorio. ▄