Políticas ambientales deben contemplar la prevención de conflictos armados: ONU

 

  • Durante los últimos 60 años, al menos el 40% de los conflictos armados al interior de distintas naciones han tenido alguna relación con la explotación de los recursos naturales

  • Como territorio de tránsito hacia los EE.UU., México debe definir estrategia para la defensa de sus recursos naturales

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  5 de noviembre de 2018.

 

 

Un día como hoy, pero en el año 2001, la Asamblea General de las Naciones Unidas acordó declarar el 6 de noviembre como el Día Internacional para la prevención de la explotación del medio ambiente en la guerra y los conflictos armados. Hasta hace poco tiempo, los impactos de las guerras y de los conflictos armados venían siendo evaluados por el número de soldados y civiles fallecidos o heridos; por la destrucción causada sobre la infraestructura de ciudades o países enteros; así como por los impactos económicos que estas conflagraciones traen para los países en lo individual y en el plano internacional.

 

 

Sin embargo, las repercusiones de los conflictos armados en el medio ambiente y los recursos naturales no han sido ponderadas de manera objetiva, a pesar de las graves consecuencias que implican para el conjunto de la vida en el planeta. Además, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) señala que, durante los últimos 60 años, al menos el 40% de los conflictos armados al interior de distintas naciones han tenido alguna relación con la explotación de los recursos naturales (ya sea debido a su enorme valor comercial –como el petróleo, el oro, los diamantes o la madera- o por causa de su escasa disponibilidad –como la tierra fértil o el agua).

En el 2017, más de un centenar de organizaciones civiles, comunidades y colectivos entregaron al Relator Especial de las Naciones Unidas, Léo Heller, un Informe sobre violaciones a los derechos humanos al agua potable y al saneamiento en México en el que se identificaron 916 conflictos sociales en todo el país cuyo detonante es la disputa por el agua. Se trata de enfrentamientos de grupos poblacionales con empresas y autoridades de distintos órdenes de gobierno por el aprovechamiento de recursos hídricos, en actividades mineras, agrícolas, petroleras y energéticas, así como por el avance de la urbanización en sus territorios. Hasta ahora estos conflictos no escalan a una dimensión armada, pero tienen muchos de los componentes que es imprescindible atender.

Y esa es justamente la intención de la Organización de las Naciones Unidas al conmemorar este Día Internacional para la prevención de la explotación del medio ambiente en la guerra y los conflictos armados: garantizar que la actuación sobre el medio ambiente sea parte de la prevención de conflictos y de las estrategias para el mantenimiento y la consolidación de la paz.

Todos los conflictos armados generan impactos de escala considerable en el medio ambiente; muchos recordamos las terribles escenas de la Guerra del Golfo Pérsico –en 1991-, donde ardió el equivalente a 60 millones de barriles de petróleo en más de 600 pozos, y cuya nube tóxica persistió por más de nueve meses y redujo la temperatura local hasta en 10 grados centígrados (sin dejar de mencionar los miles de kilómetros de playas y de lagos contaminados con petróleo y en los que murieron numerosas especies vivas).

 

 

Las mismas misiones de paz encabezadas por la ONU y por otros organismos internacionales comienzan a reconocer los impactos que su misma presencia puede generar en el medio ambiente de los lugares en que trabajan, sobre todo en consideración del efecto multiplicador que el cambio climático puede producir en éstos.

Así pues, el Día Internacional para la prevención de la explotación del medio ambiente en la guerra y los conflictos armados es un recordatorio de la importancia del cuidado del medio ambiente como una estrategia imprescindible para la consolidación y conservación de la paz.

De frente a la situación que hoy aqueja a nuestro país como territorio de tránsito hacia los Estados Unidos –y dada la belicosidad de su actual gobierno de frente al fenómeno migratorio en la región-, es necesario poner especial atención sobre la protección y salvaguarda de nuestros recursos naturales (de por sí ya mermados por una guerra de baja intensidad en contra del crimen organizado). Ojalá que en la eventual discusión del presupuesto de egresos para el ejercicio 2019 no persista el desmantelamiento del sector Medio Ambiente y Recursos Naturales, o –en su caso- que los criterios de protección ambiental, ahora sí, se establezcan transversalmente; porque de ello dependerá no sólo la seguridad nacional, sino sobre todo la viabilidad y fortaleza de cualquier cambio verdaderamente democrático que se pretenda instaurar.

 


Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón