Amenaza al mundo el relajamiento de las normas ambientales en los EE.UU.

 

  • Incertidumbre por el anuncio que hará Trump revirtiendo la norma que exige a fabricantes de automóviles aumentar su eficiencia energética y dejando a los estados determinar por si solos los niveles de CO2 de plantas eléctricas que usan carbón

  • México debe garantizar que, en el marco del TLCAN, los bienes y los servicios que importamos provengan de fuentes ambientalmente eficientes y limpias

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  20 de agosto de 2018.

 

 

Es por todos sabido que son dos las principales actividades que generan cerca del 40% del total de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera, gas que es el principal responsable de la elevación acelerada de la temperatura del planeta: la primera, es la generación de energía eléctrica a partir de la quema del petróleo y del carbón; y, la segunda, es la utilización del transporte que utiliza combustibles fósiles para su operación. Solamente en México, más de las dos terceras partes del total de nuestras emisiones de gases de efecto invernadero tienen como origen la extracción y el uso de combustibles derivados del petróleo.

 

 

Es un hecho ampliamente reconocido por la ciencia que éstas y otras actividades humanas están contribuyendo a acelerar el incremento de las temperaturas como nunca en la historia del planeta; por lo mismo, en una decisión histórica y ratificada ya por cerca de un centenar de países, en el año 2016 fueron firmados los Acuerdos de París para buscar frenar y revertir las causas del cada día más evidente cambio climático que está manifestándose en numerosas regiones de la Tierra. También es ampliamente reconocido que son dos las naciones que producen el mayor volumen de emisiones de CO2 a la atmósfera: China, que en menos de dos décadas ha llegado al 30%, y los Estados Unidos, con el 15% del total de las emisiones. Por su parte, México se coloca en el puesto número 13 de los principales emisores de CO2, sólo después de Brasil.

 

 

En lo que significó un duro revés y un retroceso a la política que adoptó el expresidente estadounidense Barack Obama para combatir al cambio climático, el 1° de junio de 2017 el presidente Donald Trump anunció la salida de su país de los Acuerdos de Paris y, con ello, su negativa a sumarse a los esfuerzos mundiales para frenar el cambio climático. Y no sólo eso. En el ámbito doméstico, han sido numerosas las señales que ha dado el señor Trump de su incredulidad de la ciencia y de su abierta negación a reconocer la existencia del cambio climático; primero, con el desmantelamiento que –en los hechos- ha realizado de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), colocando en puestos de decisión a cabilderos de los intereses industriales, y; segundo, con el relajamiento y hasta la supresión de las normas dirigidas a combatir las causas del cambio climático y para la protección del medio ambiente.

 

William Wehrum (administrador adjunto de la EPA) y Scott Pruit (director de la EPA hasta julio de 2018)

 

En estos momentos, en los Estados Unidos hay gran incertidumbre por el anuncio que hará el presidente Trump el día de mañana –martes 21 de agosto- revirtiendo la norma del 2012 decretada por el presidente Obama que exigía a los fabricantes de automóviles aumentar su eficiencia energética y duplicar el promedio de ahorro de gasolina hacia el 2025 (lo que ya está confrontando a varios estados, particularmente con California, cuyas normas ambientales son las más estrictas); y, por otra parte, se espera que Trump dé a conocer en unas horas más un plan que no sólo quitará restricciones federales a las plantas que utilizan el carbón para producir energía eléctrica, sino que ahora dará la libertad a cada estado de la Unión Americana para decidir y fijar los estándares de producción y los volúmenes de emisiones a la atmósfera que estén dispuestos a acatar en su territorio.

En un momento en el que las altas temperaturas han alcanzado records inéditos en todo el hemisferio norte, donde los incendios forestales se multiplican imparables y los huracanes incrementan su fuerza destructiva, desentenderse de la responsabilidad compartida en la protección del planeta es –por decir lo menos- una canallada y muestra de un egoísmo alejado del compromiso de procurar el bienestar para toda la humanidad. Pareciera que el presidente de los Estados Unidos sólo entiende de hacer ganar negocios y de conquistar mercados, y que el tema de la sustentabilidad del desarrollo estuviera completamente borrado de su visión. 

Si éste es el caso, nuestro papel como uno de sus principales socios comerciales puede ser determinante para que, en el marco de los acuerdos comerciales y económicos, nuestro vecino del norte asuma su responsabilidad con el bienestar de nuestro planeta. Es importante que, en el marco de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, fortalezcamos la discusión de los temas ambientales (Capítulo 7, 9 y 11) y establezcamos estándares que nos garanticen que los bienes y los servicios que importamos (como los automóviles o incluso la energía eléctrica) provienen de fuentes ambientalmente eficientes y limpias.

 

 


Fuentes:

1.- As Trump Dismantles Clean Air Rules, an Industry Lawyer Delivers for Ex-Clients; The New York Times

2.- Trump’s Plan for Coal Emissions: Let Coal States Regulate Them; The New York Times

3.- Trump Administration Unveils Its Plan to Relax Car Pollution Rules; The New York Times

 


Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón