La CDMX figura aún entre las cinco ciudades con peor calidad del aire en el mundo: Berkeley Earth

 

  • Shanghái y Beijín, en China; Nueva Delhi, en la India; la Ciudad de México; París, Francia; Los Ángeles, California; Tokio, Japón; y El Cairo, Egipto, con la peor calidad del aire en el mundo

  • El aire que respiramos en la capital mexicana equivale a fumar seis cigarrillos y medio todo los días; en Shanghái la cifra sube a 63 y en Nueva Delhi a 25

  • El combate a la contaminación del aire está hoy desdibujado o tratado superficialmente en las agendas políticas

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  21 de mayo de 2018.

 

Siempre digo que uno de mis peores errores en la vida fue comenzar a fumar a los 14 años de edad; pero, también, no tengo dudas al asegurar que uno de mis más grandes aciertos fue dejar de hacerlo a los 27 años. El haber abandonado este nocivo hábito me dio cierta expectativa de que el riesgo de padecer ataques cardíacos, derrames cerebrales, cáncer de pulmón o asma se reducía muy significativamente (y, de hecho, así es). 

Sin embargo, mi orgullo por haber dejado de fumar ya durante tres décadas se ve disminuido cuando me entero de que –de acuerdo con un estudio de Berkeley Earth [i]- el hecho de vivir en una ciudad como la de México equivale a ser un fumador activo. Es más, quienes habitamos aquí tenemos los pulmones de una persona que fuma en promedio un total de seis cigarrillos y medio todos los días.

 

 

Y esto es así porque en el aire contaminado de las grandes ciudades existen partículas muy pequeñas, de 2.5 micras de tamaño (PM2.5) e incluso menores, que al ser respiradas entran a nuestro torrente sanguíneo y son detonantes de enfermedades como las que he mencionado antes. De acuerdo con las estimaciones formuladas por Richard y Elizabeth Muller, de Berkeley Earth, las ciudades con el aire más contaminado del planeta son: Shanghái y Beijín, en China; Nueva Delhi, en la India; la Ciudad de México; París, Francia; Los Ángeles, California; Tokio, Japón; y El Cairo, Egipto.

Sorprende saber que en la ciudad de Shanghái cada persona, sin importar su grupo de edad o su condición física, respira el equivalente a fumar 63 cigarrillos diarios; y, en Beijín y Nueva Delhi, la calidad del aire que se respira es igual a consumir 25 cigarros todos los días.

 

 

 

El panorama es poco alentador cuando sabemos que en otras urbes de nuestro país se tienen niveles de contaminación por encima de la norma, parecidos e incluso peores a los de la Ciudad de México –como es el caso del valle de Toluca o el de la ciudad de Monterrey-; y, peor aún, preocupa constatar que nuestros sistemas de monitoreo de la calidad del aire (34 en 75 ciudades y zonas metropolitanas en toda la república) están midiendo mayormente las presencia de partículas suspendidas de hasta 10 micras de tamaño (PM10) y, en mucho menor medida, las de 2.5 micras (PM2.5) que son las más dañinas. 

De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud cada año mueren más de tres millones de personas en el planeta como resultado de la exposición a la contaminación exterior, y nueve de cada diez personas en el mundo viven hoy en sitios donde la calidad del aire excede los límites tolerables. El informe de Berkeley Earth concluye que, al día de hoy, la contaminación del aire está matando cada año a más personas de lo que lo hace la diabetes, el SIDA, la malaria o la tuberculosis en su conjunto, posicionándose ya como el más grave problema de salud pública.

 

 

Los chinos están dando el ejemplo en la implementación de medidas dirigidas a revertir los impactos atmosféricos, derivados de su acelerada industrialización durante el último medio siglo. Ellos han comenzado a desmantelar las centrales eléctricas que utilizan carbón (justamente lo contrario a lo que quiere hacer Donald Trump en los Estados Unidos) y están canalizando fuertes inversiones para la construcción de infraestructura energéticamente eficiente (léase transporte inteligente, industrias ecológicas, plantas de energía solar y eólica, entre otras).

En México, desafortunadamente –y a pesar de que somos signatarios de los Acuerdos de París para la lucha en contra del cambio climático- no hay compromisos suficientes (ni en el ámbito gubernamental ni en el empresarial) para enfrentar de manera robusta los desafíos en materia de contaminación del aire en todo nuestro territorio. Pero, en cambio, no sólo se escuchan cifras alegres con las que ciertos personajes de la política se atribuyen logros en materia de combate a la contaminación –por demás poco relevantes-; sino, lo que es peor, vemos que los temas ambientales siguen estando desdibujados o superficialmente mencionados en las agendas y programas de gobierno. 

Así que, ojalá pronto veamos verdadera voluntad para enfrentar estos desafíos ambientales y que no nos pase lo del famoso tango que dice que “mientras fumo mi vida yo consumo porque, flotando el humo, me suele adormecer”.

 

[i] Berkeley Earth fue creado para abordar posibles sesgos en el registro de temperatura de la superficie terrestre. Ahora están ampliando las investigaciones científicas, educando y comunicando sobre el cambio climático, y evaluando los esfuerzos de mitigación en las economías desarrolladas y en desarrollo. http://berkeleyearth.org/

 

- Véase también: Informe de la Calidad del Aire en México (2015)


Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón