Organizaciones de la sociedad civil, fundamentales en la construcción de un futuro sustentable

 

  • Problemas como el cambio climático no podrán ser resueltos sin la amplia participación de la sociedad organizada

  • Rendición de cuentas y transparencia; discriminación y la exclusión de las minorías; mejores servicios educativos, de salud, alimentación y seguridad; respuesta a emergencias y mejora en los sistemas de protección civil; y, especialmente, la necesidad de proteger al medio ambiente y al capital natural de la nación, ámbitos en los que la sociedad civil ha logrado avances democráticos

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  23 de abril de 2018.

 

Hace un mes, en una entrevista televisiva, escuché a un importante dirigente político manifestar que tenía “mucha desconfianza a todo lo que llaman sociedad civil o iniciativas independientes”, y la verdad es que quedé sorprendido por lo que esta afirmación revela. Como una persona interesada y ocupada en la defensa del medio ambiente, para mí es claro el papel que han venido jugando las organizaciones de la sociedad civil en la construcción de un andamiaje jurídico, cultural, institucional e incluso político en materia de protección del capital natural de México.

Desconocer este hecho no revela más que una rampante ignorancia de las más de cinco décadas de lucha durante las que el esfuerzo de numerosas organizaciones civiles y gente con un gran compromiso, ha logrado configurar una visión que pone por encima de la explotación irracional de la naturaleza al aprovechamiento sustentable y a las necesidades de las generaciones futuras del planeta.

 

 

 Hablar de “sociedad civil” –de acuerdo con el Banco Mundial-, es referirse a “una amplia gama de organizaciones: grupos comunitarios, organizaciones no gubernamentales, sindicatos, grupos indígenas, sociedades altruistas, de profesionistas y fundaciones”. En la década de los ochenta, el término de “Organizaciones No Gubernamentales” se hizo popular para referirse a movimientos sociales encabezados por personas desvinculadas del Estado y que desafiaron a los regímenes autoritarios en Europa y América Latina.

Debido a su creciente influencia en la toma de decisiones públicas, las organizaciones de la sociedad civil son también llamadas el “tercer sector” (después del gobierno y del comercio) y su capacidad de acción se ha ampliado gracias a los avances tecnológicos y a los cambios sociales. Ha sido tal su crecimiento que el Foro Económico Mundial ha ponderado su presencia en la economía global en más de 2.2 billones de dólares; con alrededor de 54 millones de trabajadores de tiempo completo y sumando a más de 350 millones de voluntarios activos.

 

Voluntarios adultos vs. población adulta de países selectos

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La sociedad civil organizada –en agrupaciones o no- está contribuyendo a desdibujar la rígida y perniciosa división en sectores, empujando a que los gobiernos adopten prácticas más democráticas y sustentables, apegadas a las necesidades reales de las personas y sus comunidades. La exigencia de que haya rendición de cuentas y transparencia; la sensibilización sobre problemas como la discriminación y la exclusión de las minorías; la demanda de mejores servicios educativos, de salud, alimentación y seguridad; la respuesta a emergencias y mejora en los sistemas de protección civil; y, especialmente, la necesidad de proteger al medio ambiente y al capital natural de la nación, son sólo algunos de los ámbitos en los que la sociedad civil ha logrado avances democráticos.

La política ambiental en México –tan desdibujada en las agendas políticas que hoy se ofertan-, fue construida y es impulsada con la activa participación de personas y de grupos organizados de la sociedad, en cuyas filas encontramos desde académicos, empresarios o líderes sociales locales y nacionales; hasta notables científicos, Organizaciones No Gubernamentales y servidores públicos de cualquier orden de gobierno. Testimonio de ello es también la extensa narrativa que ha dejado el trabajo de los Consejos Consultivos para el Desarrollo Sustentable (iniciados a partir de la gestión de la maestra Julia Carabias al frente de la entonces Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca).

 

 

La defensa de los animales, por ejemplo, no se entiende sin reconocer el vigoroso papel que han venido teniendo las asociaciones protectoras y no gubernamentales ocupadas del tema.  

Me parece que, en el tiempo en el que estamos viviendo, más que desconfiar es imprescindible promover y fortalecer alianzas entre los gobiernos y la sociedad organizada; hacer lo contrario, significará sólo postergar e ignorar vías de solución a los problemas más apremiantes que hoy tenemos.

No puedo pensar en la lucha en contra del cambio climático, por ejemplo, sin contar con el apoyo de agrupaciones civiles dedicadas a investigar, a educar y a promover la conciencia sobre las transformaciones que debemos generar en nuestras conductas diarias. Así pues, pensemos en sumar y no por el contrario en profundizar la división.

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón