Efectos del ruido en la salud física, psicológica y social, poco atendidos en las agendas públicas

 

  • La contaminación auditiva alcanza niveles epidémicos; incluso, los impactos del ruido son equiparables a los daños producidos por la contaminación del aire

  • Hasta ahora, en México no ha habido una respuesta contundente con políticas públicas que atiendan de manera integral a este complejo problema

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  16 de abril de 2018.

 

La contaminación auditiva es un problema no solamente ambiental sino de salud pública, cuya atención es ya apremiante y, por lo mismo, poco a poco se está colocando en la agenda política de los países que buscan robustecer el bienestar de su población. En distintas ocasiones hemos hablado aquí de los impactos del ruido en el aparato auditivo y -sobre todo- como detonante del insomnio y del estrés, condiciones que propician la producción de hormonas (como el cortisol y la adrenalina) y que afectan al sistema inmunológico y al metabolismo; todo esto, nos predispone a enfermedades gastrointestinales, cardiacas y cerebro-vasculares que tienen un alto costo en términos sociales y económicos.

En ciudades como en las que vivimos la mayor parte de la población, la contaminación auditiva es un problema de salud pública que alcanza niveles epidémicos; incluso, numerosos especialistas equiparan los impactos del ruido sobre la salud a los daños producidos por la contaminación del aire. Pero, también, hay estudios que señalan a la combinación de ambos contaminantes (el ruido y el smog) como un importante factor de riesgo para el incremento de la mortalidad por causa de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, particularmente en mayores de 65 años.   

 

 

Por otra parte, hay una gama de problemas psicológicos y sociales propios de los entornos ruidosos que no han sido estudiados con suficiente profundidad y que, en consecuencia, reciben poca o nula atención por parte de autoridades y de los profesionales de la salud. De igual forma, sabemos que los ambientes ruidosos propician la aparición de conductas violentas y que no favorecen hábitos de integración social adecuados; también, se ha comprobado que el aprovechamiento escolar de los niños reduce dramáticamente cuando hay distractores auditivos frecuentes.

Pero, más recientemente, distintos estudios de neurociencia se han centrado en los impactos del ruido sobre el desempeño de las personas y de la productividad en los entornos laborales. Investigadores de Perkins + Will , un grupo de especialistas de distintas partes del mundo que está dedicado a entender cómo los entornos construidos afectan a la experiencia humana y la forma en que es posible mejorar las edificaciones mediante innovaciones arquitectónicas y de diseño, han realizado interesantes estudios sobre los efectos del ruido en los centros de trabajo.

En 2016, pudieron comprobar cambios estadísticamente significativos en el puntaje de creatividad de las personas asociándoles con diferentes ambientes y condiciones acústicas: los trabajadores reportaron ser más creativos cuando el ruido de la oficina era notablemente menor o éste se enmascaraba con “ruido blanco” (es decir, sonidos de amplia frecuencia y sin variaciones notables o distractoras). En contraste, el 99% de los empleados informó haber perdido la concentración por causa del ruido (siendo los sonidos fuertes motivo de irritación), y un 68% de los encuestados expresó frustración, fatiga y falta de concentración, cuando los registros del sonido superan el nivel de una conversación normal.

Perkins + Will  señala la importancia de contar con buenos diseños acústicos y arquitectónicos en los centros de trabajo, a fin de que este tipo de contaminación –que merma a la productividad y a la eficiencia de las organizaciones- pueda ser controlada adecuadamente.

 

 

En México, algunos especialistas (como la doctora Jimena de Gortari Ludlow) están invitando a las nuevas generaciones de arquitectos a recapacitar sobre la urgencia de incorporar en sus proyectos diseños integrales que funcionen como barreras contra el ruido ambiental. A pesar que, desde hace 16 años, la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT) ha venido señalando a la contaminación auditiva como una de las principales causas del deterioro de la calidad de vida de los habitantes de la Ciudad de México, hasta ahora no ha habido una respuesta contundente con políticas públicas que atiendan de manera integral a este complejo problema.

 

 

Sin duda, habrá que hacer mucho ruido para que el tema del combate a la contaminación auditiva sea incorporado en las agendas legislativas y de instrumentación de políticas públicas de todos los órdenes de gobierno.

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón