Después de Brasil, México concentra a la mayor población de jaguares del Continente Americano

 

  • Aunque en ocho años se ha aumentado en un 10% la población de este felino en la península de Yucatán, la pérdida de la diversidad biológica avanza a un ritmo elevadísimo   

  • México busca alianza con Guatemala y Belice para la conservación de este felino de gran arraigo histórico y cultural  

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  5 de marzo de 2018.

 

 

El pasado sábado 3 de marzo se conmemoró el Día Mundial de la Vida Silvestre, una fecha en la que se exhorta a todas las naciones y a sus habitantes para que contribuyan a la creación de conciencia y en el trabajo para lograr la supervivencia de animales salvajes y de plantas silvestres. No está de más destacar que, además del valor de la vida de estos seres vivos, su aportación es invaluable para el equilibrio ecológico, genético, social, económico y cultural sobre el que sustenta el bienestar humano.

 

Diseño: Elisa Avendaño, PAOT.

 

Es por esto que, desde diciembre del 2013, la Asamblea General de las Naciones Unidas decretó al 3 de marzo como el Día Mundial de la Vida Silvestre. Y este año -2018-, la ONU ha decidido que la conmemoración de esta efeméride se centre en subrayar la necesidad de implementar acciones para la conservación de los grandes felinos, cuyas poblaciones han reducido dramáticamente en el planeta debido a la caza, la degradación de sus hábitats, el cambio climático y los conflictos derivados de la ocupación de sus territorios por parte de las actividades humanas (notablemente, a causa de la ganadería). 

Es muy representativo el caso del continente asiático, donde hace apenas un siglo había más de 100 mil tigres en su territorio y, hoy, solamente existen alrededor de 4 mil; es decir, una pérdida del 96% de su población total. Hablando de los leones africanos, desde mediados de los años noventa y hasta la fecha se ha perdido más del 40% de su población (hecho que parece no importarle a algunos poderosos personajes que hoy tienen las riendas del planeta y que, mostrando su estupidez, insensibilidad e ignorancia, incluso se fotografían sosteniendo sus mortales rifles a lado de los cadáveres de estos magníficos animales).    

 

 

En el caso del continente americano, el jaguar es una especie presente desde los Estados Unidos y hasta el norte de Argentina; pero -por las mismas causas que he señalado-, su población ha disminuido drásticamente e incluso ya ha desaparecido completamente en al menos seis países. Se estima que hoy existen 30 mil jaguares en todo el mundo, donde México -después de Brasil- es el segundo país con la mayor población de este felino contabilizando (en un censo del año 2014) alrededor de cuatro mil ejemplares en todo su territorio.

Hay que decir que ha habido importantes esfuerzos para su conservación (lo que incluye mejores métodos y tecnología para su monitoreo) y que, solamente en la península de Yucatán, la población de jaguares ha aumentado hasta en un 10% en los últimos ocho años. En unos meses más será dado a conocer un segundo censo de poblaciones de jaguar en el país, para constatar si esta tendencia a la recuperación es en toda la república mexicana.

Hace unos días, en la sede de las Naciones Unidas, en la ciudad de Nueva York, inició el “Foro Internacional Jaguar 2030” reuniendo a 12 países del continente americano. Ahí, México reiteró un compromiso manifestado ya hace dos años en cuanto a la creación de nuevas áreas naturales protegidas para la conservación del jaguar y de sus presas (la reserva de la biosfera Sierra de Tamaulipas, Bavispe -en Sonora- y la reserva de la biosfera del Caribe Mexicano, forman parte de este esfuerzo); pero, en esta ocasión, México anunció su intención de hacerlo con la cooperación de Guatemala y Belice.

 

 

De igual manera, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas anunció la eventual publicación de un protocolo para mejorar las prácticas ganaderas que, en última instancia, deberán mitigar el conflicto de los productores ganaderos con el jaguar. 

Sin lugar a dudas, estos esfuerzos por la conservación de un felino con enorme arraigo histórico y cultural son positivos; sin embargo, -desde mi perspectiva- son aún insuficientes y parciales. De acuerdo con la ONU, la diversidad biológica está desapareciendo a una velocidad mil veces mayor de lo que es normal suceda en la naturaleza; por lo mismo, debiéramos estar trabajando de manera más decidida en frenar y revertir las tendencias de la degradación del hábitat, el cambio climático y el tráfico ilegal de especies, por mencionar sólo algunas.

Esto sólo será posible en la medida en que la sociedad mexicana esté mejor informada, asuma su responsabilidad con el medio ambiente y exija de sus gobernantes y de todos los sectores de la sociedad un mayor compromiso en la conservación y el aprovechamiento de su capital natural.

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón