Atención al patrimonio cultural, fundamental para la conservación y protección del medio ambiente  

 

  •  Valoración del patrimonio cultural, "esencial para promover la paz y el desarrollo social, ambiental y económico sostenible": UNESCO  

  • Desde el 2002, la PAOT señaló que la Ley de Salvaguarda del Patrimonio Urbanístico Arquitectónico del DF era ignorada;

  • 18 años después de ser decretada, se instala -por fin- el Consejo responsable de su aplicación en la CDMX      

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  15 de enero de 2018.

 

En distintas ocasiones, hemos comentado en esta columna sobre el vínculo indisoluble que existe entre el patrimonio cultural de nuestro país y su patrimonio ambiental. Baste recordar que para la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) “el patrimonio cultural está intrínsecamente ligado a los desafíos más acuciantes a los que se enfrenta toda la humanidad, que van desde el cambio climático y los desastres naturales (…), hasta los conflictos entre comunidades, la educación, la salud, la emigración, la urbanización, la marginación o las desigualdades económicas.”

 

 

La UNESCO considera que el patrimonio cultural es “esencial para promover la paz y el desarrollo social, ambiental y económico sostenible”.  

En este sentido, revalorizar permanentemente a la cultura y a las identidades de los pueblos es un vehículo crucial para la transmisión de experiencias, aptitudes y conocimientos entre distintas generaciones; pero, también, es un proceso que enriquece a las comunidades conformando un sentido de pertenencia que ayuda a mantener la cohesión social y territorial. Ésta ha sido una visión innovadora para abordar los temas sobre la conservación del medio ambiente que, desde hace más de un lustro, ha venido impulsando el grupo liderado por José Sarukhán y Julia Carabias, y plasmado en la obra “El Capital Natural de México”.

 

 

Por todo esto, es siempre un síntoma positivo cuando algún gobierno, institución u organización incorpora criterios para atender a las dimensiones cultural y ambiental en su gestión cotidiana, definiéndoles además como una condición elemental para poder alcanzar el bienestar de la población. Desde hace 18 años, aquí en la Ciudad de México fue promulgado un ordenamiento jurídico que buscaba encausarnos por esta ruta: la Ley de Salvaguarda del Patrimonio Urbanístico Arquitectónico del Distrito Federal. Esta Ley obliga a que los Programas de Salvaguarda del patrimonio urbanístico y arquitectónico sean armonizados con los programas generales, delegacionales y parciales de la ciudad.

Pero, también, establece la obligación de que los programas de desarrollo urbano, ambientales, turísticos, de fomento y desarrollo económico de la ciudad, incorporen criterios para la conservación del patrimonio cultural. En los hechos, desafortunadamente, la Ley ha sido prácticamente ignorada; así lo señaló en una Recomendación –del año 2002- la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT), cuando autoridades delegacionales y del Gobierno del entonces Distrito Federal derribaron cientos de árboles en el Parque Hundido (sitio protegido por la Ley como “espacio abierto monumental”), y lo hicieron bajo la justificación de la seguridad pública.

 

 

Más recientemente -apoyados en esta misma Ley-, vecinos de las delegaciones Iztapalapa, Coyoacán y Xochimilco, junto con la PAOT, han venido impulsando que se decrete al Canal Nacional como Área de Valor Ambiental y, de esta manera, contar con mecanismos para la protección y la conservación de este histórico cuerpo de agua que sobrevive al sur de la Ciudad. 

El viernes pasado -12 de enero-, y después de 18 años de su publicación, finalmente fue integrado el Consejo de Salvaguarda del Patrimonio Urbanístico Arquitectónico que mandata la Ley. En este cuerpo colegiado, además de académicos, especialistas y ciudadanos vinculados con el tema, participarán las secretarías locales de Medio Ambiente, de Desarrollo Urbano y Vivienda, de Turismo, y la de Ciencia, Tecnología e Innovación.

Creo que es una buena señal no solamente el hecho de que se reconozca la necesidad de cumplir cabalmente con una ley largamente ignorada, sino -sobre todo- que operen órganos como el Consejo de Salvaguarda del Patrimonio Urbanístico Arquitectónico a fin de dar mayor alcance y eficacia a las políticas públicas que requieren de transversalidad para ser exitosas. La primera tarea de este Consejo -encargada por el Jefe de Gobierno a la Secretaría de Medio Ambiente local-, será la de elaborar el Plan de Manejo que garantice la restauración, conservación y protección del Canal Nacional. Estaremos muy atentos de lo que suceda con esto.

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón