En presupuesto 2018 persiste el desmantelamiento de autoridades ambientales federales y locales

 

  • El gasto en defensa y lucha contra el narcotráfico, prácticamente el doble que el destinado a la protección al ambiente: Leticia Bonifaz 

  • No hay acento en el tema ambiental en las pre-campañas ni entre los candidatos a liderazgos políticos; algunos siguen apostando a los recursos no renovables    

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  25 de diciembre de 2017.

 

El sábado pasado, en su columna del periódico El Universal, la chiapaneca y doctora en derecho, Leticia Bonifaz, publicó una aguda reflexión sobre el peso que durante las últimas tres décadas ha dado el gobierno federal a la preservación de los recursos naturales y el cuidado del medio ambiente. Después del ímpetu que el tema tuvo en los años noventa -señala la doctora Bonifaz-, otras prioridades han merecido la atención gubernamental y han desacelerado notablemente la inversión pública en el sector medio ambiente y recursos naturales.

Con la excepción del año 2014, el capítulo de defensa, lucha contra el narcotráfico y seguridad pública en general, rebasó con mucho el presupuesto destinado a la preservación y protección de la riqueza natural del país. La situación ha llegado a tal punto que, en el año que está por finalizar, el presupuesto para medio ambiente y recursos naturales (36 mil millones de pesos) es prácticamente la mitad del destinado al fortalecimiento y operación de las fuerzas armadas nacionales (presupuesto superior a los 69 mil millones de pesos).

 

La doctora Bonifaz reitera en su columna de El Universal lo dicho por la doctora Julia Carabias Lillo, el pasado 6 de diciembre ante el Congreso de la Unión, en el sentido de que “el deterioro ambiental sigue avanzando más rápido que su freno y su reversión”.

Es lamentable que la gran mayoría de la población y -quizás lo que es peor- de la clase política mexicana, no tengan la percepción de la gravedad que implica el deterioro ambiental en el país. Cotidianamente escuchamos a políticos y a líderes de opinión repetir la frase de que somos un país con una enorme diversidad biológica y, por lo mismo, que debemos sentirnos muy orgullosos de ello; pero, por otra parte, ni entre sus prioridades programáticas ni en su mismo desempeño promueven decididamente acciones encaminadas a la protección del medio ambiente.

Este 2017, será recordado por muchos de quienes nos dedicamos a la defensa y a la protección del medio ambiente, como el año en el que presenciamos la más agresiva política de desmantelamiento de los presupuestos y de las instituciones ambientales en el país (aún a pesar de los tan publicitados anuncios de decretos de nuevas áreas naturales protegidas). Las autoridades ambientales en los estados dejaron de recibir durante el 2017 los importantes apoyos presupuestales que, a través del Ramo 33, les trasfería la federación; y, con un presupuesto de 37 mil millones de pesos para el sector en el año 2018, se mantiene en los hechos esta tendencia descendente de la política ambiental del país.

 

 

En el discurso, México ha asumido plenamente los compromisos de los Acuerdos de París y los de distintos instrumentos internacionales en defensa de la naturaleza; pero, en los hechos, no hay recursos asignados para ello.

Más preocupante aún es constatar que aquellos que se perfilan como los posibles líderes políticos del país en las llamadas “pre-campañas”, no han tomado como un tema prioritario, como una bandera de su contienda, a la defensa de la base material y natural de la riqueza del país. Preocupa que incluso haya quienes le apuesten todo a continuar explotando un recurso no renovable -como el petróleo- y, en cambio, no contemplen estrategias para encaminarnos hacia el aprovechamiento sustentable de los numerosos recursos renovables que posee nuestro país.

Afortunadamente, día con día presenciamos a una ciudadanía más perceptiva, consciente y ocupada en la defensa de nuestra naturaleza; en la capital del país, por ejemplo, este 2017 se rompió el récord en el número de denuncias presentadas por la ciudadanía por daños e incumplimiento de la normatividad ambiental ante la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT).

 

 

 En verdad, esperemos que el tema de la defensa y la protección del medio ambiente sea impulsado por la población en las numerosas campañas políticas que se avecinan, y que éste sea un tema que se posicione no sólo en el discurso, sino -sobre todo- en los futuros presupuestos de los gobiernos federal y locales. Éste es mi deseo para el año que está por comenzar.

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón