Levantarse ya con luz de día beneficia a funciones cerebrales y biológicas

 

  • Personas que inician actividad cuando aún no hay luz de día, más propensas a la depresión y al trastorno afectivo estacional

  • El cambio de Horario de Verano al de Invierno tiene desventajas en cuanto a contaminación ambiental; hay que buscar la eficiencia energética, especialmente en la temporada invernal    

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  30 de octubre de 2017.

 

Siempre que concluye el Horario de Verano –ya sea en México o en otras naciones que lo implementan-, se destacan los resultados que este programa tuvo en la reducción de los impactos económicos, sociales y ambientales aparejados a la producción de energía eléctrica. Por ejemplo, el año pasado -2016-, el Fideicomiso para el Ahorro de la Energía Eléctrica (FIDE) anunciaba un ahorro económico del orden de los mil 542 millones de pesos; también, hubo una sensible reducción en la demanda y el consumo de energía eléctrica; y dejó de consumirse un total de 1.24 millones de barriles de petróleo y se evitó la emisión a la atmósfera de 447 mil toneladas de CO2.

Según cifras preliminares dadas a conocer hace unos días por la Secretaría de Energía, este año fue ligeramente menor el ahorro económico y energético resultado del Horario de Verano; pero debemos reconocer que, en los hechos, este programa continúa dando beneficios tangibles en las variables económica y ambiental. Una vez concluida esta temporada y regidos ahora por el Horario de Invierno, es conveniente pensar también en los beneficios que nos reporta el ganar una hora más de descanso en esta temporada en la que las horas con luz natural son menos.

 

 

Especialistas de la Universidad de Westminster, Inglaterra, realizaron un estudio con grupos de personas que inician su día, unos antes, y otros después, de que aparezca la luz solar; y les relacionaron con la capacidad de producción en su organismo de la llamada “hormona del estrés”: el cortisol. En términos generales, se observó que las personas que se levantaban habiendo ya luz del sol desencadenaron una reacción química en el hipotálamo (inducida por ciertos receptores neurológicos ubicados en la retina), que potenció la producción explosiva de cortisol a los 30 minutos de haberse despertado. 

De acuerdo con los investigadores ingleses, este efecto de “respuesta al despertar por el cortisol” (CAR, por sus siglas en inglés) hace que las personas tengan una mejor plasticidad cerebral, aumentando su capacidad para aprender, tomar decisiones complejas, fijar metas y planear sus actividades.  

En contraparte –observa la investigación de la Universidad de Westminster-, las personas que despertaron e iniciaron su actividad cuando aún no había luz de día fueron las más propensas a la depresión y al trastorno afectivo estacional (SAD, por sus siglas en inglés), además de que su producción de cortisol fue notablemente deficiente. 

Por todo esto, los científicos ingleses consideran como muy positiva la implementación del Horario de Invierno pues éste favorece que la respuesta biológica que despliega el organismo humano de frente a las condiciones del medio ambiente sea la más adecuada. La luz natural de la mañana, más que la de cualquier otra hora del día, es vital para que nuestro organismo funcione de manera óptima.

 

 

Pero si hablamos de eficiencia en el uso de la energía y en la generación de gases de efecto invernadero, sabemos bien que la temporada que está dando inicio no es precisamente la más austera; por ello, es importante que contemplemos algunas medidas para reducir los impactos que, en los meses por venir del horario de invierno, afectan a nuestro entorno y a nuestra salud. En cuanto al uso de la energía, es recomendable que busquemos que sea de la manera más eficiente posible; en lo tocante a la iluminación, procuremos utilizar la tecnología más avanzada (como la iluminación LED), además de aprovechar al máximo la luz natural.

Y hablando de electrodomésticos, además de utilizarles de manera correcta (como, por ejemplo, mantener una intensidad adecuada del termostato o procurar no dejar abierta la puerta del refrigerador), es mejor optar por los que tengan un menor consumo energético. Junto con la generación de electricidad, el transporte es también uno de los principales productores de gases de efecto invernadero -causantes del calentamiento global y del cambio climático-, por lo que mantener nuestros automóviles en buenas condiciones mecánicas es fundamental.

Procuremos pues que nuestras acciones sean armónicas con nuestros tiempos biológicos y con el medio ambiente que les sustenta. Pero, finalmente, entendamos también que nuestra salud y calidad de vida dependen de esta relación virtuosa con el entorno natural que, desafortunadamente, hemos venido deteriorando acentuadamente durante ya largo tiempo. En nuestras manos está cambiar el rumbo de las cosas. 

 

CONSUMO ENERGÉTICO EN CASA

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón