Registran caída del 76% en poblaciones de insectos voladores en Alemania; ¿es tendencia mundial?

 

  • No se identifica una sola causa, pero se habla de contaminación por agroquímicos, pérdida de hábitats, enfermedades y cambio climático

  • Declive del 20% en la producción de productos apícolas en México, presunta señal de la reducción de población de abejas   

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  23 de octubre de 2017.

 

Hablar del reino de los insectos es siempre fascinante. Éstos constituyen a más de las dos terceras partes de los organismos vivos que habitamos el planeta Tierra. Al día de hoy, la ciencia identifica a unas 4 mil 500 especies de mamíferos; a 9 mil especies de aves; a 24 mil 500 especies de peces; y se conoce a más de un millón de especies de insectos (sin embargo, los entomólogos calculan que podrían existir entre cinco y diez millones de especies de insectos aún por descubrir).

Nadie pone en duda el papel fundamental que han tenido y tienen los insectos en la evolución de la vida en el planeta y, en particular, el de aquellos que desarrollaron la capacidad de volar; los fósiles de las primeras libélulas datan de hace más de 360 millones de años, en comparación con los 65 millones de años que tienen de haber aparecido las aves y los murciélagos. En la actualidad, alrededor del 85 por ciento de los cultivos que consumimos los seres humanos en todo el mundo necesitan de las abejas y de otros insectos voladores para ser polinizados, reproducirse y mejorar su rendimiento y calidad; lo mismo sucede con numerosas especies de plantas silvestres. Además, el 60 por ciento de las aves se alimentan de este tipo de insectos y son también base de la dieta de anfibios, murciélagos y otros pequeños mamíferos. 

 

 

Incluso si pensamos en las odiosas, inevitables y golosas moscas –como les cantó Serrat-, éstas tienen un papel fundamental para controlar a distintas poblaciones de bacterias que pudieran enfermarnos. 

Recientemente, los científicos han sonado la alarma ante la evidencia de que las poblaciones de insectos están reduciendo a una tasa del 6% cada año; en una investigación realizada desde 1989 y durante 27 años en más de 63 reservas naturales de Alemania, los científicos descubrieron que el volumen de insectos en aquella nación redujo hasta en un 76%. 

Por si esto fuera poco -y como probable consecuencia de la reducción de las poblaciones de insectos voladores-, entre 1998 y 2009 el censo de aves en el territorio alemán registró que hubo un 15% menos de parejas que incubaron (siendo los gorriones y los estorninos los más notorios, con un 22 y 42 por ciento menos de nidos respectivamente). Esta ha sido la causa de que las autoridades alemanas hayan declarado al estornino como el “pájaro del año 2018“.

 

 

Y hay que decir que han sido diversas universidades europeas, instituciones de investigación científica y expertos entomólogos quienes han avalado la metodología y los resultados de este estudio; pero, aún así, no hay respuestas contundentes sobre un factor en especial que pudiera estar causando el declive en las poblaciones de insectos voladores. A pesar de ello, sabemos que hay razones obvias que afectan a la supervivencia de las especies: la destrucción de hábitats, los cambios de uso de suelo para usos agrícolas y urbanos, la contaminación por agroquímicos, virus, bacterias y parásitos, así como los impactos del cambio climático.

Ya de 1985 al 2005, se había visto una disminución del 16 por ciento en la población de las colmenas y una caída de hasta un 40% de los productos apícolas en todo Europa; y, aunque de una manera menos grave que en otras partes del mundo, en México -según el CONACyT- el declive ha sido de hasta un 20% de los productos que obtenemos de las abejas. Hay quienes cuestionan las metodologías de estas mediciones y sostienen que no hay tal disminución de las poblaciones, pero todo parece indicar que -efectivamente- esto está sucediendo en todo el planeta.

Es importante que conozcamos más de cerca a estos valiosos colaboradores de la vida, los insectos, y rompamos con temores y mitos absurdos que nos llevan a combatirles en detrimento de nuestro propio bienestar. Hay destacados trabajos de entomología mucho muy accesibles para el público en general y, desde luego, trabajo de divulgación de la ciencia que realizan museos y especialistas (como el Planetario de Playa del Carmen y su director, el biólogo Roberto Rojo).

La ruta para reconciliarnos con el planeta y con el medio ambiente pasa por el interés que tengamos en acercarnos al conocimiento de las numerosas formas en que todos los seres de este planeta colaboramos para un solo fin: la vida.

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón