Uso del carbón como energético declina en el mundo y las energías renovables se abaratan

 

  • Una tercera parte de los gases de efecto invernadero que emiten los EE.UU., provienen de plantas generadoras de energía que utilizan carbón y gas natural

  • El la India, los Emiratos Árabes Unidos, México y Chile, los costos de producción de energías renovables han disminuido tanto que son comparables o aún menores a los costos con base en el carbón   

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  16 de octubre de 2017.

 

Tal pareciera que Donald Trump considera que su principal función como presidente de los Estados Unidos, es la desmantelar todo el legado de su predecesor en la Casa Blanca y esto en cualquier materia que se nos ocurra: está sucediendo en temas migratorios; en lo tocante al comercio internacional; en las relaciones geopolíticas; y, con especial énfasis, en materia de política ambiental y lucha contra el cambio climático. 

A pocas semanas de haber asumido el cargo, el 27 de marzo pasado, Trump firmó una Orden Ejecutiva con la que dio inicio al desmantelamiento de las políticas medioambientales de Barack Obama, eliminando el requisito que tenían las agencias federales de considerar el impacto que sus acciones pudieran tener sobre la estabilidad climática. Acto seguido, la administración Trump formuló un cuestionamiento a las metas establecidas en el Plan de Energía Limpia de Obama, con el que los EE.UU. se había comprometido a una reducción –para el año 2030- del 32% de las emisiones de carbono producido en las centrales eléctricas de aquella nación. 

 

 

Hay que subrayar que un tercio del total de las emisiones de dióxido de carbono que emiten los Estados Unidos, provienen de las plantas generadoras de energía donde se quema carbón y gas natural. Por lo mismo, y en consideración del compromiso adquirido por los EE.UU. en el marco de los Acuerdos de París, el Plan de Energía Limpia del expresidente Obama estaba focalizado en una transformación sustancial justamente de este sector de su planta energética que utiliza al carbón y al gas natural como principal combustible.

En contraste, todos recordamos el lema de campaña “Trump Digs Coal” (Trump escava el carbón), con el que el entonces candidato a la presidencia de aquel país aseguraba que terminaría con la “guerra en contra del carbón”, que impulsaría una nueva "revolución energética” y, además, crearía miles de nuevos empleos basados justamente en la explotación del carbón (al que incluso calificó de “limpio”). Ya como ocupante de la Casa Blanca, el 1° de junio pasado Trump sacó a su nación de los Acuerdos de París, allanando así el camino para impulsar el uso de este energético precursor del calentamiento global.

En este tenor, la Agencia de Protección al Ambiente de los Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) anunció hace dos semanas la firma de una propuesta para la revocación de algunas medidas establecidas por la administración Obama destinadas a reducir la emisión de los gases de efecto invernadero producidos por las plantas generadoras de energía.

 

 

Así las cosas, y a pesar de esta obsesión del presidente Donald Trump y de Scott Pruitt, jefe de la EPA, por impulsar al carbón como una opción energética privilegiada, es claro que a nivel mundial hay un declive en el uso del carbón y, en cambio, cada vez más se estimulan y abaratan las energías renovables como la eólica y la solar. En la mismísima Unión Americana, estados como California y Nueva York han implementado novedosas políticas climáticas para lograr los objetivos del Plan de Energía Limpia de Obama; y en Colorado, por ejemplo, ha habido un importante cierre de plantas de carbón y se han generado numerosos empleos en plantas de energía eólica con resultados muy positivos incluso en materia de calidad del aire. 

En una nota editorial, el New York Times ha señalado cinco verdades que Donald Trump no puede entender: primera, que el presidente estadounidense no puede salvar al carbón, aunque él proclame que puede hacerlo; segunda, que el uso del carbón está declinando en todo el mundo, mientras que el uso de otras fuentes energéticas aumenta notoriamente; tercera, que las energías renovables vienen con fuerza, sobre todo porque producirlas se está volviendo más barato; cuarta, que la energía eólica y la solar se están volviendo más económicas y, en pocos años, serán más baratas que cualquier otra; y, quinta, que los avances tecnológicos están contribuyendo a que las energías renovables sean más fácilmente producidas. 

El New York Times señala que en países como la India, los Emiratos Árabes Unidos, México y Chile, los costos de producción de energías renovables han disminuido tanto que son comparables o aún menores a los costos con base en el carbón; esto, sin lugar a dudas, marca una enorme área de oportunidad no sólo para que nuestro país se coloque a la vanguardia del sector energético, sino -sobre todo- para posicionarnos entre las naciones que transitan con decisión hacia la sustentabilidad de su desarrollo. Una enorme ventaja de nuestro país es su ubicación geográfica, donde la energía solar y la eólica tienen una presencia privilegiada.

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón