Destrucción de hábitats y comercio ilegal amenazan de extinción al 40% de cactus mexicanos

 

  • Día Nacional de las Cactáceas busca estimular cultivo y producción sustentable de estas especies, así como la conservación de hábitats que les dan origen

  • Insuficiente la vigilancia -estatal y federal- para hacer cumplir la NOM-059-Semarnat-2010, que protege a especies en peligro de extinción   

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  2 de octubre de 2017.

 

En el 2010, y por iniciativa de diversas autoridades, grupos de productores y organizaciones civiles, en México se comenzó a conmemorar el 10 de octubre como el Día Nacional de las Cactáceas. Esta efeméride busca motivar la divulgación de información sobre estas plantas y, sobre todo, denunciar la compleja problemática que hay a su alrededor y que amenaza seriamente a la conservación de las cactáceas como parte de la riqueza natural de México. 

Las cactáceas son una especie vegetal prácticamente exclusiva del continente americano, y su mayor concentración y diversidad se encuentra en México y en los Estados Unidos; las cactáceas son plantas que incluso están más amenazadas que las aves y que los mamíferos como causa de la contaminación y de la destrucción de los hábitats, sí; pero también, por el comercio ilegal del que son objeto.

En el mundo hay alrededor de mil 400 especies de cactáceas, de las cuales casi la mitad (669) son mexicanas y más de dos terceras partes de éstas son endémicas (es decir, que sólo se encuentran en nuestro territorio).

Es posible encontrar cactáceas en distintas regiones del país, pero es en los desiertos de Chihuahua y Sonora, en los valles de Hidalgo y Querétaro, en San Luís Potosí y en la región de Tehuacán – Cuicatlán, así como en la cuenca del Río Balsas y Tehuantepec, donde se halla la mayor diversidad de especies y endemismos. San Luís Potosí es, por mucho, el estado con mayor diversidad de cactáceas, con un registro de 151 especies.

Estas peculiares plantas que habitan predominantemente en ecosistemas áridos, son un componente esencial del hábitat de numerosos mamíferos (como roedores y murciélagos), de aves, reptiles e insectos; pero también, son parte importante de nuestra cultura gastronómica (como el nopal), de ritos ceremoniales (como el peyote), y constituyen símbolos de identidad en distintas regiones del país.

Pensar en el estado de Sonora nos remite al emblemático sahuaro o al cardón gigante, característicos de sus paisajes; pero también a las chollas, a las biznagas y a las senitas, que son parte de la cocina tradicional de aquel estado. En el desierto de Chihuahua (pero también en los estados de Coahuila, Nuevo León, Durango, Zacatecas, San Luís Potosí, Guanajuato, Querétaro, Aguascalientes, Hidalgo y el Estado de México), hay cactáceas como el peyote “cimarrón” o el de Querétaro, nopaleras, biznaguitas, xoconoxtles, garambullos, pitayos y chilayos -por mencionar sólo algunos.

 

Desierto de Cuatro Ciénegas, Coahuila. Foto: Paco Calderón

 

Lamentablemente, una tercera parte de las más de mil 400 especies de cactáceas que existen están hoy amenazadas, principalmente por causa de la expansión agrícola y por el comercio ilegal hacia los mercados europeo y asiático. Es este espacio hemos hablado antes del caso del alicoche de jaraguay, una hermosa cactácea de grandes flores descubierta en 1975, en Baja California, y declarada extinta tan sólo 15 años después por causa de su descontrolada comercialización por parte de traficantes rusos.

Afortunadamente, en el año 2010 se emitió una Norma Oficial Mexicana (la NOM-059-Semarnat-2010) que enlista y protege a numerosas especies de flora y fauna mexicanas, y donde son incluidas las cactáceas; pero la capacidad de las autoridades ambientales -locales y federales- para vigilar su cumplimiento, desalentar y castigar el comercio ilegal de especies ha sido insuficiente y, hoy, alrededor del 40% de las cactáceas mexicanas están ya enlistadas como “en peligro de extinción”.

Por ello, es importante que en nuestros estados y regiones busquemos conocer más de cerca y valorar el papel que juegan éstas y otras especies de flora y fauna en la sustentabilidad del medio ambiente; pero también, es preciso entender su papel estratégico en la viabilidad de nuestra economía y de nuestra integración cultural y social.

Una de las motivaciones principales de haber instituido el Día Nacional de las Cactáceas fue precisamente el de buscar estimular el cultivo y la producción sustentable de estas especies, propiciando así que su comercialización contribuya a la conservación de los complejos y frágiles hábitats que les dan origen. Así que si usted -querido radioescucha- está pensando en comprar una biznaga o cualquier otro cactus para adornar su espacio, hágalo sólo de viveros certificados y, así, estará contribuyendo a la construcción de una economía y de un mercado más armónico con la naturaleza y sustentable para nuestra economía.

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón