Hay partículas de plásticos en el 80% de toda el agua potable del planeta: WEF

 

  • El estudio "La Nueva Economía de los Plásticos (2016)" afirma que, dentro de diez años, por cada tres toneladas de peces habrá una tonelada de plásticos

  • Contaminación del agua impacta la sobrevivencia de especies que se reproducen en el agua; y los impactos de la ingesta de plásticos en la salud humana aún no son conocidos   

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  11 de septiembre de 2017.

 

 

Recientemente, el Foro Económico Mundial publicó un informe sobre la alarmante presencia de partículas de plástico en el agua potable y donde más del 80 por ciento de las muestras tomadas en los cinco continentes contenían fibras plásticas. Tan sólo en los Estados Unidos, el 94 por ciento del agua recolectada de los grifos de edificios privados y públicos, está contaminada, registrando así la tasa más alta de todo el mundo; y –por su parte- los países europeos cuentan con la menor presencia de partículas plásticas en el agua potable, pero prácticamente en dos terceras partes de ésta se halló este material. 

El informe del Foro Económico Mundial subraya que los científicos no conocen aún cómo afecta a la salud humana la ingesta de plástico, pero tampoco entienden cómo éste ingresa a los sistemas de agua potable en nuestras ciudades. 

De acuerdo con estimaciones de la Fundación Ellen Mac Arthur, en su estudio La Nueva Economía de los Plásticos (2016), los océanos están hoy llenos de residuos plásticos y, dentro de diez años, por cada tres toneladas de peces habrá una tonelada de plásticos en todos los mares. A este ritmo –asegura el estudio-, para el año 2050 habrá más plástico que peces en todos los océanos. 

 

 

Por otra parte, la Sociedad Europea de Toxicología y Química ha encontrado partículas plásticas en el agua de lluvia que, muy probablemente, proviene del mar; lo que, en términos generales, explicaría la presencia de plástico en el agua que bebemos en todo el planeta Tierra. 

Y, desafortunadamente, los gobiernos del mundo no han sido capaces de generar conciencia ni una cultura del cuidado del agua entre sus poblaciones, lo que se traduce en una nula percepción del problema y en un total desastre en la administración de este vital recurso (esencial no sólo para la humanidad, sino para el conjunto de los seres vivos que compartimos el planeta). 

No sólo los residuos plásticos, sino todo tipo de desechos industriales y químicos son vertidos –sin ningún cuidado o tratamiento previo- en los cuerpos de agua alrededor del planeta. Esto está teniendo impactos en la salud de los ecosistemas y en la de los seres vivos que aún no han sido ponderados con precisión, pero que ya levantan sospechas entre la comunidad científica. 

Por ejemplo, en una entrevista con investigadores del Instituto de Ecología de la UNAM, publicada el día de hoy en el diario Reforma, se señala que el mal uso de los cuerpos de agua en México pudiera estar siendo la causa de la extinción de entre el 30 y –en algunos casos- el 60 por ciento de las especies de libélulas que habitan en nuestro país (y que se reproducen en el agua). 

También y aquí mismo, en la Ciudad de México, la anarquía en el manejo de los humedales de Xochimilco y Tláhuac está haciendo que desaparezca, poco a poco, la centenaria unidad de producción agrícola: la chinampa; pero también se ha puesto en grave peligro de extinción al ajolote, un anfibio que no existe en ninguna otra parte del planeta. 

 

 

Y, ante este panorama, es preocupante constatar que año con año los presupuestos gubernamentales asignados a la protección del medio ambiente y, particularmente, a la administración del agua, reducen consistente y sustancialmente. Después de una década sin aumentos considerables en su presupuesto, la Comisión Nacional del Agua ha experimentado –desde el 2016- un recorte del orden del 38 por ciento de sus recursos, vulnerando así a todos los componentes y acciones destinadas a garantizar el acceso de la población a este derecho humano. 

No sólo los aspectos vinculados con la operación cotidiana, el mantenimiento y desarrollo de la infraestructura hídrica del país están en franco deterioro; sino, sobre todo, en los hechos está siendo suprimida la investigación para procurar la sustentabilidad de este vital recurso natural. 

Así que, es tiempo de que, como sociedad, entendamos el papel clave que tiene el agua para la transformación y la conservación de nuestra civilización y de los componentes que le hacen factible; de lo contrario, es muy probable que hoy estemos consumiendo ya las últimas gotas de nuestra prosperidad.

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón