Negar predicciones de la ciencia sobre cambio climático, condena de muerte para la civilización   

 

  • Quienes encabezan esfuerzos por mantener ignorancia y promueven absurdas teorías que desafían al valor de la ciencia, hoy están al mando de la nación más poderosa del planeta

  • La acción colectiva de la sociedad y la gestión de todo gobierno debe basarse en un diálogo permanente con la ciencia; sólo así podremos enfrentar al cambio climático

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  14 de agosto de 2017.

 

 

Justin Gillis es uno de mis periodistas favoritos del New York Times; y esto es así porque Gillis tiene ya una trayectoria importante investigando y escribiendo sobre el tema del cambio climático, desde las más variadas perspectivas científicas y periodísticas. El viernes pasado, Justin Gillis publicó un artículo con un título sugerente: “¿Debes confiar en la ciencia del clima?; quizás el eclipse sea una pista”; y es que, haciendo referencia a la capacidad de los científicos para predecir con enorme exactitud el momento y duración de los eclipses, el articulista lleva al lector a entender que en materia de ciencia atmosférica las predicciones también han sido exactas a lo largo de la historia.

 

 

 

Si para todo el mundo resulta cierto que un evento como el del día de hoy (un eclipse solar) sucedería tal y como lo predijeron los científicos, entonces –se pregunta Gillis- ¿por qué desconfiar sobre la certeza de los escenarios que la ciencia está previendo en lo que toca al cambio climático? Y es que la ciencia climatológica no es de reciente creación; por el contrario, ésta acumula observaciones, estudios y pronósticos altamente confiables que se han venido aplicando y desarrollando desde el siglo XIX y durante todo el siglo XX. 

Entonces, ¿por qué negar los alcances de la climatología cuando se habla de los graves riesgos que enfrenta la humanidad y el resto de los seres vivos por el eventual aumento de la temperatura del planeta? Lo cierto es que, de cara a este colosal reto que enfrentamos como civilización, es alarmantemente lo poco que estamos haciendo para frenar y revertir a esta peligrosa tendencia climática.

En su artículo, Justin Gillis nos recuerda que, ya desde 1897, el científico sueco Svante August Arrhenius había previsto –bajo las premisas de la química y la física- el calentamiento global causado por el incremento de las emisiones de dióxido de carbono en la atmósfera. Y, efectivamente, hace tiempo me sorprendió enormemente encontrarme con esta cita de Arrhenius (Premio Nobel de química en 1903), que a la letra dice: 

 

“… Los efectos del dióxido de carbono podrían no ser detectables sino hasta la vuelta del siglo. Para entonces, las concentraciones de CO2 en la atmósfera probablemente serán lo suficientemente altas… que un cambio climático significativamente más grande que cualquier otro ocurrido en el siglo pasado pudiera ser inevitable. Para evitar tal cambio es posible que tengan que tomarse decisiones (como, por ejemplo, reducir las emisiones antropogénicas de CO2), en un tiempo previo al que esté disponible la prueba inequívoca de las observaciones del impacto del CO2 sobre el clima”.

 

Esta sospecha (formulada a finales del siglo XIX), y al igual que muchas de las predicciones dichas por la ciencia desde hace 50 años a la fecha, ya ha sido comprobada: la temperatura promedio del planeta ha aumentado, efectivamente, en más de un grado centígrado; el Ártico está calentándose; los niveles del mar están elevándose; y los océanos están muriendo acidificados. 

La magnitud de los cambios que nos demanda el enfrentar la emergencia ambiental actual, toca sensiblemente a los intereses de quienes detentan del poder económico y político en el mundo, cuyas ganancias y prosperidad se sustentan, hoy por hoy, en el uso intensivo de energías contaminantes (como el petróleo y el carbón). Y, lo que es peor, quienes encabezan los esfuerzos por mantener a los pueblos en la ignorancia y promueven absurdas teorías que desafían al valor y los alcances de la ciencia -y, por tanto, niegan la existencia del calentamiento global-, hoy están al mando de la economía y de la política de la nación más poderosa del planeta.

Justin Gillis -del New York Times- invita a sus lectores a cuestionarse por qué los científicos están siendo tan intensamente atacados en los Estados Unidos y, sobre todo, a que deduzcan a quién o quiénes beneficia finalmente este hecho.  

No tengo duda de que la acción colectiva de la sociedad y la gestión de todo gobierno debe basarse en un diálogo permanente con la ciencia, pues sólo así podremos enfrentar a los retos como el que hoy nos significa el cambio climático. Tratar de navegar en el sentido contrario, en el del dogma y del engaño, sólo estará abonando al empobrecimiento y a la miseria de amplísimos grupos humanos, y llevándonos al desastre de la civilización y del planeta mismo. 

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón