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Acuerdos de París, no negociables y prioritarios, reiteran miembros del G20 en Hamburgo  

        

  • El presidente de los EE.UU., Donald Trump, aísla a su país y le hace perder el liderazgo del grupo que representa al 80% del PIB mundial y a dos terceras partes de la humanidad 

  • México debe aprovechar su membresía del G20 para romper su dependencia y tomar la ruta de la innovación y el desarrollo sustentable

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  10 de julio de 2017.

 

 

El pasado fin de semana, 7 y 8 de julio, en Hamburgo, Alemania, se realizó la cumbre del G20, mecanismo internacional que reúne a 19 países –entre ellos a México- y a la Unión Europea, los que en conjunto representan a más del 80 por ciento del Producto Interno Bruto mundial y a casi dos terceras partes de la población del planeta.

 

Desde el 2008, el G20 se reúne cada año para abordar diversos asuntos relacionados con la cooperación económica y financiera, y este 2017 el tema de la reunión ha sido el de «forjar un mundo interconectado». En su comunicado final, los miembros del G20 han hecho un llamado a las economías del orbe para que compartan los beneficios de la globalización; a crear resiliencia (o capacidad de adaptación) mejorando y buscando la sustentabilidad de los procesos productivos; pero también, fue un llamado a reconocer la responsabilidad que tienen las 20 economías más pujantes sobre sus impactos globales.  

Otros temas abordados en Hamburgo por los líderes políticos de las naciones representadas en el G20 –además de la innovación y la seguridad digital-, fueron: el reforzamiento de la cooperación en la lucha contra el terrorismo; la crisis de la migración y de los refugiados; el impulso a una mejor distribución de los beneficios de la globalización económica y comercial; el despliegue de acciones afirmativas para ampliar la igualdad de género; la cooperación sanitaria; la atención al desarrollo humano en África; y con especial énfasis y protagonismo, el apoyo a los Acuerdos de París para la lucha en contra del cambio climático.

 

 

Con relación a este último tema -los Acuerdos de París-, los miembros del G20 “tomaron nota” sobre la negativa del presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, el señor Donald Trump, de asumir cualquier compromiso en materia de combate al cambio climático. Nuevamente, todos los miembros del G20 -con excepción del gobierno de Trump- han reiterado el carácter prioritario y “no negociable” de los Acuerdos de París que, como sabemos, buscan una ruta de acción conjunta para evitar la elevación de las temperaturas mundiales por encima de los 2° centígrados. 

Argumentando que con estas medidas se afectaría a los trabajadores estadounidenses, Trump ha perdido el liderazgo que tradicionalmente tuvo su país en el G20 y literalmente ha aislado a los Estados Unidos del grupo que habrá de conducir la transición económica y comercial del mundo hacia esquemas de sustentabilidad. Esta negativa del gobierno de Trump a sumarse y apoyar a los Acuerdos de París, no sólo ha merecido el adjetivo de “lamentable” por parte de los líderes del G20; sino, sobre todo, se ha ganado el repudio de numerosos grupos civiles que manifestaron su rechazo en las calles y espacios públicos de Hamburgo a lo largo de la Cumbre y, desde luego, en todo el mundo. 

 

 

Así las cosas, la enorme dependencia económica de México con los Estados Unidos es una variable que no juega a nuestro favor en éste y en numerosos aspectos políticos, culturales y ambientales que nos vinculan con el resto del mundo. Me parece que la membresía de nuestro país en el G20 debe ser aprovechada no sólo para diversificar nuestros vínculos comerciales y económicos; sino, sobre todo, creo que es una enorme oportunidad para que nuestro país se coloque en la vía de la innovación y del desarrollo apostándole a la única opción viable: la sustentabilidad.  

Tenemos enormes ventajas comparativas en, por ejemplo, la generación de energías limpias (como la solar, la eólica o la hídrica); hay aún buenas expectativas para frenar y revertir el deterioro de nuestros recursos naturales, impulsando e implantando -de una vez y por todas- esquemas de justicia distributiva que combatan a la desigualdad y a la pobreza. 

En estos días, semanas y meses por venir, México renegociará con los Estados Unidos -y, desde luego, con Canadá-, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte; en éste, me parece que deben ser establecidas ya (de manera integral y no sólo en el Capítulo 11) las reglas y condiciones del intercambio comercial desde una perspectiva consecuente con la lucha en contra el cambio climático. 

 

 

... ¡Sí!, ¡bienvenida sea una economía abierta! ...; pero no así a los bienes ni servicios producto de procesos sucios, contaminantes o resultado de la injusticia y la explotación.

Como integrantes del grupo que representa a casi las dos terceras partes de la humanidad, los mexicanos (como productores y consumidores) debemos asumir nuestros compromisos en materia ambiental. De lo contrario, los costos serán aún más graves de lo que ya comienzan a perfilarse.

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón