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Fabricantes debieran hacerse responsables de los residuos de sus productos; no sólo consumidores 

        

  • Este 8 de julio entra en vigor nueva norma para separación de residuos sólidos en la CDMX; ciudadanía deberá separar en cuatro grupos sus residuos 

  • La mitad de la basura de la ciudad es generada en los hogares; sólo un 3% es controlada por sus generadores

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  3 de julio de 2017.

 

 

Es curioso que, cuando se habla de los principales problemas ambientales en México y en el mundo, mucha gente señala al de la generación y el manejo de la basura como uno de ellos; sin embargo, en los hechos, nuestra conducta evidencia un desinterés casi total y la falta de entendimiento respecto de los impactos que el manejo inadecuado de los residuos sólidos tiene sobre nuestro entorno. Baste decir que, del número total de denuncias ciudadanas presentadas ante la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial de la Ciudad de México -desde el 2002 a la fecha-, el tema de los residuos sólidos significa apenas el cinco por ciento.

 

 

 

Así las cosas, es evidente que un considerable segmento de la población no entiende que el manejo inadecuado de nuestros residuos sólidos puede contaminar al suelo, al agua y al aire; que los lixiviados (esos jugos de olor penetrante que produce la basura) contaminan al suelo y, de no tener un manejo adecuado, pueden alcanzar los acuíferos y envenenarlos. La descomposición de la basura genera metano, un gas mucho más pernicioso que el CO2 y precursor del cambio climático; los residuos mal dispuestos propician la aparición de fauna nociva y la proliferación de agentes patógenos que dañan a la salud de los seres humanos y de otras especies vivas. 

Y bueno, sin ir más lejos, el manejo inadecuado de la basura que hacemos los habitantes de una ciudad como la de México, es -entre otros factores- la principal causa de que nuestro sistema de drenaje colapse, produciendo los encharcamientos e inundaciones como las que hemos padecido en días recientes.  

 

 

Cada persona en esta ciudad estamos generando diariamente entre uno y dos kilos promedio de basura, y no necesariamente le estamos dando el manejo ni la disposición correcta; muchos residuos sólidos terminan en las calles, en el drenaje, en las barrancas o en las áreas verdes de nuestras colonias. Cada año, el gobierno capitalino gasta 3 mil millones de pesos en el manejo de su basura y, desafortunadamente, es un problema que está muy lejos de ser resuelto. 

Prácticamente la mitad de los residuos sólidos en esta ciudad son generados en nuestras casas; una tercera parte son producidos en los establecimientos comerciales y de servicios; un diez por ciento en los mercados; un cinco por ciento en la Central de Abastos; y, lamentablemente, sólo el tres por ciento de todos nuestros residuos cuentan con un estricto control por parte de sus generadores.

No sólo para hacer un manejo más racional de nuestros residuos sino, sobre todo, para buscar que nuestra manera de consumir sea más responsable, desde el año 2004 las autoridades de la ciudad establecieron normatividad y programas dirigidos a fomentar, entre otras cosas, el hábito de la separación de los residuos sólidos (en orgánicos e inorgánicos). Aunque no en la dimensión en la que la problemática lo demanda, ha habido resultados en la manera en la que la gente estamos disponiendo de nuestros residuos sólidos en casa y en la creación de un mercado del reciclaje; hay ya hábitos de reutilización de ciertos materiales y la reducción en el uso de algunos embalajes y envolturas. 

Con una -desde mi perspectiva- muy escasa y pobre difusión pública sobre los beneficios reales de la medida, el próximo sábado entrará en vigor en la Ciudad de México una nueva normatividad (NADF-024) para que, quienes vivimos aquí, comencemos ahora a separar nuestros residuos en cuatro grupos: orgánicos, inorgánicos reciclables, inorgánicos no reciclables y residuos de manejo especial y voluminoso.

 

 

Al igual que en el 2004, me parece que mientras no se distribuyan las obligaciones de manera equitativa y, en cambio, se siga cargando toda la responsabilidad a los consumidores, los resultados de esta nueva campaña de separación de residuos serán muy marginales. Yo sí creo en la responsabilidad que deben asumir también los fabricantes respecto de los residuos que generan sus bienes, ya sea en la manera en la que informan a los consumidores sobre el uso de sus productos como en el destino final que tienen sus remanentes.

Mientras tanto, es importante que conozcamos esta nueva norma que, el próximo sábado, será obligatoria para todos los que habitamos en esta Ciudad de México. Como en todos los temas vinculados con el medioambiente, es nuestra salud y la de los nuestros la que está en juego.

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón