El calentamiento global se ha acelerado y Trump desmantela los esfuerzos para combatirle   

 

  • Las temperaturas oceánicas se han incrementado 13% más rápido de lo que se pensaba y alcanzan ya los 700 metros de profundidad 

  • La Primavera en el Hemisferio Norte de la Tierra llegó ahora 30 días antes de lo observado durante las tres décadas previas, distorsionando ciclos biológicos

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  6 de marzo de 2017.

 

 

Para muchos hombres y mujeres de ciencia de todo el planeta, la humanidad ha llegado ya al punto de no retorno para poder frenar y revertir los impactos que nuestras actividades ocasionan en el medio ambiente. El consenso es que, en adelante, habrá que trabajar –ya con mucha urgencia- en la forma en que habremos de adaptarnos a un entorno en el que se ha perdido la estabilidad climática, además de buscar mitigar los impactos que continuamos infringiendo sobre la naturaleza.

La contundente mayoría de la comunidad científica del mundo coincide en que la elevación de la temperatura promedio del planeta, tiene como origen las actividades humanas y, particularmente, la quema de combustibles fósiles. Los científicos han dejado muy claro que no se trata de un fenómeno natural o cíclico, sino que hay sobrada evidencia de que los gases residuales de actividades como la agricultura intensiva, la generación de energía con base en el carbón y el petróleo –entre otras-, están causando el calentamiento global y distorsionando los patrones normales del clima.

Como respuesta a la negación de estos hechos por parte del presidente de los Estados Unidos y –peor aún- del nuevo responsable de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de aquella nación, Scott Pruitt, en días recientes la comunidad científica ha hecho públicos los resultados de algunas investigaciones que señalan puntualmente algunas de las causas del cambio climático.

 

Scott Pruitt, director de la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA)

 

Hace seis meses, en Qingdao, China, científicos de todo el mundo dieron a conocer evidencia sobre el acelerado aumento de la temperatura que registra la superficie y el fondo marino en todo el planeta; esto, sustentados en la información recabada desde el año 2005 por el Sistema de Flotadores Argo (que es una red global de más de  3 mil 500 boyas marinas, distribuidas en todo el planeta y enlazadas vía satélite, que pueden sumergirse hasta 2 mil metros de profundidad, tomar registro de las temperaturas marinas y modelar así escenarios). Y no sólo eso, complejos sistemas climáticos computacionales han permitido incorporar información recabada desde hace más de sesenta años, haciendo posible determinar el ritmo del calentamiento de los océanos en la actualidad.

Hoy se sabe que desde los años ochenta se ha incrementado en un 40% la presencia de dióxido de carbono en la atmósfera; que los océanos absorben alrededor del 90% de este calor adicional; que, a partir de los años noventa, hay un notable aceleramiento del calentamiento global (13% mayor a lo antes pensado) y que éste ha penetrado ya a más de los 700 metros de profundidad en los océanos.

 

 

Por otro lado, la semana pasada el New York Times dio a conocer el resultado de un estudio en el que se concluye que, por causa del cambio climático, la primavera en el hemisferio norte del planeta se ha adelantado en un promedio de 30 días a lo observado durante los últimos 30 años (en la Ciudad de México, las jacarandas comenzaron a florecer a finales de enero y no, como era costumbre, de febrero). Las consecuencias de este hecho están afectando no sólo a algunas actividades económicas agropecuarias, sino también tienen consecuencias en los ciclos biológicos y reproductivos de numerosas especies vegetales, animales e insectos.

 

SPRING FOLIAGE

Days early, against 30-year average

 

Frente a estas -y muchas más- evidencias científicas, hay una seria preocupación de la comunidad científica mundial y, particularmente de la norteamericana, de frente a la posición de la administración de Donald Trump no sólo de negar la existencia del cambio climático, sino de desmantelar las medidas institucionales y legislativas para combatirlo (como la adopción de energías limpias) y de fomentar el uso de combustibles fósiles y del carbón.

El próximo 22 de abril, en numerosas ciudades norteamericanas, pero también en otras latitudes del mundo, se realizará la Marcha por la Ciencia; será un llamado de la comunidad científica mundial para que se tome en serio la evidencia disponible y se valore el servicio que la ciencia tienen para toda la humanidad (además de denunciar el carácter dogmático y anti-científico de la administración Trump). 

Éste, es un recordatorio más de que –en cualquier parte del mundo- los responsables de las políticas públicas deben procurar en todo momento sostener un diálogo permanente con la ciencia y con aquellos que la cultivan.

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón