Constitución de la CDMX fortalece protección ambiental; legislación secundaria será vital   

 

  • Entrará en vigor plenamente en el 2019 y los mecanismos de participación ciudadana han sido ampliados de manera notable

  • Muchos temas deberán ser fortalecidos en la legislación secundaria; eso requerirá de un cuerpo legislativo local con mayor representatividad y preparación, pero también de mejores mecanismos de participación ciudadana

  • Se prevé amplia discusión en la legislación secundaria relacionada con la protección animal, usos de suelo y distintos tipos de contaminación ambiental

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  6 de febrero de 2017.

 

 

El martes 31 de enero pasado, la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México concluyó con la dictaminación de los 71 artículos (y 39 Transitorios) que conforman a la nueva Constitución Política de la capital de la república. Sin entrar en detalles sobre cómo fue integrado este cuerpo legislativo y de quiénes fueron sus redactores o su nivel de representatividad real (y mucho menos en cuestiones de técnica jurídica, que no es mi especialidad), debo decir que al menos dos diputados constituyentes han tenido amplias credenciales en lo tocante a la preservación y protección del medio ambiente de la Ciudad de México: Enrique Provencio y Alejandro Encinas. 

 

 

 

Foto: Enrique Provencio, Alejandro Encinas y Porfirio Muñoz Ledo

 

En comparación con el aún vigente Estatuto de Gobierno que nos rige a los capitalinos (donde en sólo siete de sus artículos se incorpora el concepto de medio ambiente y ecología), la nueva Constitución refiere en más de 60 ocasiones a la protección del medio ambiente como un criterio rector para el ejercicio de los derechos que consagra. Así, entre otras cosas, ha quedado establecida la obligación del sistema educativo local de procurar la educación ambiental, garantizando la preservación, el rescate y el impulso de los conocimientos tradicionales para fomentar el aprovechamiento sustentable de los recursos naturales y la protección ecológica.

En su Artículo 13, “Ciudad Habitable”, la Constitución local retoma el principio que establece -en su artículo Cuarto- la Carta Magna de nuestra Nación, en el sentido de que toda persona tiene derecho a un medio ambiente sano para su desarrollo y bienestar, y establece que las autoridades de la Ciudad serán las encargadas de tutelar y garantizar este derecho. En el Inciso B del Artículo 13, ha quedado establecida la obligación que tenemos todos de respetar y de procurar el trato digno y el cuidado de los animales, abriendo la posibilidad de que en la legislación secundaria se establezcan medidas específicas para garantizar esta máxima (lo que, desde ahora adivino, será sujeto de discusiones e interpretaciones en temas como las corridas de toros o el trato a los animales destinados al consumo humano). 

El derecho a la vía y a los espacios públicos, así como a la movilidad, son considerados también como un componente al derecho que tenemos los habitantes de la Ciudad de gozar de un medio ambiente adecuado para nuestro bienestar y desarrollo. 

En cuanto a los instrumentos de la planeación del desarrollo (como el Plan General de Desarrollo de la Ciudad, el Programa de Gobierno y los programas de las alcaldías), éstos deberán incorporar invariablemente medidas para reducir la huella ecológica de la gestión pública así como para el aprovechamiento sustentable del territorio. El nuevo Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva de la Ciudad de México, que será el encargado de integrar los planes y programas, deberá incorporar en su Consejo Ciudadano a especialistas en materia ambiental, económica, social, cultural y de otros temas relacionados con el desarrollo de la ciudad. 

 

 

En otra ocasión habremos de hacer un análisis más detallado (no sólo enunciativo, como el de hoy) sobre el Artículo 16, “Ordenamiento territorial”, en el que -como lo dije antes- se ha buscado integrar la visión de la protección ambiental con la del uso sustentable del territorio de nuestra ciudad. Desde mi perspectiva, este Artículo será fundamental para construir el andamiaje institucional que regule la gestión ambiental y territorial de nuestra ciudad en temas como agua, aire, usos de suelo, manejo integral de residuos sólidos, recursos naturales y biológicos, áreas verdes, adaptación y mitigación del cambio climático, contaminación acústica, entre otros. 

Muchos temas que hoy están afectando sensiblemente a nuestra calidad de vida (como los cambios de uso de suelo o la contaminación por ruido) deberán ser fortalecidos en la legislación secundaria, y eso requerirá de la conformación de un cuerpo legislativo local con mayor representatividad y preparación, pero también de mejores mecanismos de participación ciudadana. 

Yo invito a nuestra audiencia -especialmente a la de la Ciudad de México- a que lea y conozca nuestra nueva Constitución, promulgada oficialmente el día de ayer y que habrá de entrar en vigor en su totalidad en el año 2019.    

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón