Por Antena Radio / 3a. Edición / Sección
Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo)
/ Ciudad de México /
9 de enero de 2017.
Esta
mañana, una amiga me compartió la publicación de algunos
fragmentos de la versión estenográfica de aquella entrevista
que sostuviera –el pasado 23 de noviembre- el presidente
electo de los Estados Unidos, Donald Trump, con reporteros y
editores del New York Times en las oficinas de este
influyente diario.
Mucho de
lo que dijo a estos periodistas el hombre que –en sólo 11
días-asumirá la presidencia del país más poderoso del
planeta, dejó ver que detrás de su desarticulado y pobre
lenguaje (ahí sin apuntador y sin discursos escritos) es
para ponernos los pelos de punta en lo que toca a cuestiones
de protección del medio ambiente.

Hay un
fragmento de lo dicho por Trump en el que manifiesta su
contundente negativa para dar financiamiento –él les llama
“subsidios”- a la generación de energía limpia a través del
aprovechamiento de la fuerza del viento. ¿Cuál es su
principal razón?, bueno, Trump asegura que los
aerogeneradores están acabando con las poblaciones de aves
en lugares como California; donde, además, le parece muy
injusto que los cazadores de águilas tengan que pagar una
cuota para poder realizar su actividad cinegética y no así
los productores de energía eólica.
En la
misma charla con el New York Times, Trump consideró
que debido a que los aerogeneradores son fabricados fuera de
los EEUU (en Alemania y en Japón, concretamente), y a que su
producción “contamina con acero a la atmósfera” (no entiendo
cómo), entonces se tienen razones suficientes para olvidar
en definitiva a una de las energías más limpias del planeta:
la eólica. Esta declaración –entre otras que hemos escuchado
durante los últimos meses en voz de quien será el presidente
número 45 de los EEUU-, es elocuente de su ignorancia sobre
las condiciones ambientales actuales y preocupa por los
retrocesos que muy seguramente veremos en la lucha contra el
cambio climático.

Afortunadamente, en el escenario hay también otras
personalidades y organizaciones con gran influencia y
claridad sobre lo que es necesario hacer para buscar frenar,
revertir y evitar continuar con la sistemática destrucción
del planeta. Un ejemplo es el cofundador de la empresa
Microsoft, Bill Gates, quien no sólo tiene un amplio
conocimiento de las causas y de los impactos que están
teniendo en el medio ambiente las actividades agrícolas,
industriales o de transporte; Gates, junto con otros
empresarios del mundo, ha constituido recientemente un fondo
económico para invertir en la implementación de soluciones
tecnológicas al calentamiento del planeta.
Estas
innovaciones -que cuentan con la cooperación de centros de
investigación y gobiernos- están enfocadas a cinco sectores
básicos de la actividad humana: la generación de energía; el
transporte; la producción de alimentos; la industria
manufacturera, y; el mejoramiento del desempeño ambiental de
edificios y vialidades.
En
materia de energía, Gates cree que es adecuado apostar por
el uso de la energía nuclear con elevados estándares de
seguridad que lleven a cero la posibilidad de derrames,
accidentes o la generación de residuos radioactivos. En el
sector transporte (que significa hasta una cuarta parte de
las emisiones de dióxido de carbono), el equipo de Gates ya
trabaja en la mejora de baterías que hagan más eficiente y
duradera la electrificación de los vehículos, así como los
tiempos de recarga.
Por otro
lado, y dado que la producción de carne significa otra
cuarta parte de la emisión de gases de efecto invernadero,
Gates y sus socios trabajan en la elaboración de alimentos
sustitutos de la carne, de origen vegetal y con aportaciones
proteínicas y nutricionales equivalentes. También realizan
ya la captura directa del CO2 emitido a la atmósfera por la
industria manufacturera y le transforman en combustibles; y,
en materia de edificaciones y de flujos de tránsito
vehicular, hay ya líneas de acción muy concretas.
Con toda la cerrazón, la fanfarronería e ignorancia sobre el tema
ambiental que ha demostrado Donald Trump, no nos queda más
que esperar a que escuche a los innovadores, como Bill Gates
y su equipo, y que asuma el compromiso de enfrentar al más
serio desafío de la humanidad en nuestros días: el
calentamiento global.
Gloria Shur Bilchik, periodista que hizo públicas las palabras de Trump durante su charla con el New York
Times, concluye su artículo diciéndonos: “Yo no soy
una persona que rece, pero si usted sí lo es, por favor,
haga lo que pueda”.
▄
