Conservación de biodiversidad demanda cambios en crecimiento, prosperidad y justicia económica 

 

  •  Un total de 72 compromisos en la Declaración de Cancún que fueron suscritos por los 196 países participantes en la COP 13; se suman  acciones de distintos convenios relacionados con el cuidado de la diversidad biológica

  • José Sarukhán, principal promotor de la realización de la COP 13, recibió el máximo premio ambiental de la ONU: “Campeones de la Tierra”

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  19 de diciembre de 2016.

 

 

Concluyó este fin de semana la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad (COP 13), en la que participaron 196 países del orbe y donde -sumándose a la propuesta de México- se pactó incorporar los criterios de conservación de la diversidad biológica en el diseño y la ejecución de las políticas públicas de cuatro sectores estratégicos del desarrollo: el agrícola, el forestal, el pesquero y el sector turismo. 

La Declaración de Cancún -resultado de los trabajos de la COP 13- establece ahora un plan de acción para que en todos los países involucrados se instrumenten estrategias destinadas a frenar y revertir la pérdida de la diversidad biológica, y que sean gestionadas con una visión integral y atentas de las interdependencias que prevalecen entre los ecosistemas marinos y terrestres. En un twitt previo a la clausura de la COP 13, ONU-Ambiente informó que la fauna del mundo se redujo en un 58% en sólo cuatro décadas, lo que evidencia de manera muy elocuente el ritmo del deterioro que estamos viviendo y la urgencia de consensuar y de tomar medidas inmediatas.

 

 

Solamente con la Declaración de Cancún, ha sido un conjunto de 37 decisiones adoptadas para la aplicación puntual del Convenio sobre Diversidad Biológica; pero también, se suma otra serie de acciones para ocuparse ya de distintos convenios relacionados con el cuidado de la diversidad biológica (como el Protocolo de Cartagena y el Protocolo de Nagoya), sumando en total 72 compromisos que fueron suscritos por los 196 países participantes en la COP 13 de Cancún.

En su conjunto, estos compromisos tocan aspectos fundamentales para la conservación de la riqueza biológica en el mundo y en México; se buscará incorporar criterios para el cuidado de la diversidad biológica en actividades productivas y de servicios que, por ejemplo, protejan a los polinizadores (como las abejas o los murciélagos) y garanticen así la seguridad alimentaria; que ecosistemas en riesgo (como los manglares y las especies que les habitan) cuenten con la protección suficiente; o que la mitigación y remediación de la contaminación en los ecosistemas marinos y la lucha contra el cambio climático, tengan hojas de ruta claras para todos los sectores. 

Otros temas de gran importancia han quedado incorporados en la Declaración de Cancún: la necesaria evaluación del riesgo en el uso y promoción de los organismos genéticamente modificados y la biología sintética; el aprovechamiento de los recursos genéticos y el consentimiento informado previo para su utilización (entre otros temas que, por cierto, fueron promovidos por jóvenes, pueblos indígenas, empresarios, parlamentarios, gobiernos regionales y locales de todo el mundo).  

También, en el marco de la COP 13 hubo merecidos reconocimientos a quienes han hecho de la conservación biológica su principal motivo de vida; y éste es el caso del doctor José Sarukhán, cabeza de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), y principal promotor de la realización de la COP 13, quien recibió el máximo premio ambiental de la ONU (“Campeones de la Tierra”) por una vida de liderazgo e innovación en la conservación de la biodiversidad en México y en todo el mundo. 

 

 

En síntesis, hay un gran optimismo después de esta cumbre mundial en Cancún, pues hay acuerdos que ponen a los distintos sectores de la actividad humana en la ruta del desarrollo sustentable; pero, también, prevalece una gran incertidumbre por la configuración actual del orden económico mundial y por las prioridades que están siendo fijadas por las élites gobernantes en el llamado mundo desarrollado. La conservación de la diversidad biológica del planeta demanda cambios radicales en el modelo de crecimiento y en el concepto de prosperidad y justicia económica; requiere de una profunda transformación tecnológica en la generación de energías y formas de producción; pero pasa también por la erradicación de la pobreza y el reconocimiento de nuestra diversidad cultural, política y social. 

En fin. Creo que el gran reto ahora es que las conclusiones de la ciencia en materia de conservación de la diversidad biológica sean adecuadamente comunicadas y comprendidas por los hacedores de las políticas públicas en el país y en el mundo; pero también, que la urgencia que demanda el cambio de los paradigmas de prosperidad y justicia sean asumidos -en toda su dimensión- por todos los sectores que conformamos a ésta y a las demás naciones del mundo. Mis felicitaciones a todos quienes hicieron posible la COP 13, y mi invitación a nuestro auditorio para que conozca los resultados de ésta. 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón