Con Trump está en riesgo el Acuerdo de París y años de negociaciones en favor del planeta

 

  •  Para abrir oportunidades laborales en los EEUU, el ahora presidente electo propone uso intensivo del carbón y fracking para la extracción de petróleo

  • Alarma ver a una ciudadanía empeñada en negar a la diversidad en sus distintas manifestaciones, incluida la negación del cambio climático

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  14 de noviembre de 2016.

 

Hoy quiero referirme al impacto que están teniendo en distintas partes del mundo las declaraciones que, durante su campaña política y con audiencias ciertamente amplificadas por los medios de comunicación y las redes sociales, formuló el hoy presidente electo de los Estados Unidos: Donald Trump. A diferencia de otras épocas en las que conocíamos sólo uno o dos discursos pronunciados por los políticos de otras naciones y que reproducía la prensa tradicional, ahora fue posible acceder y analizar al conjunto de declaraciones que muy probablemente perfilan ya las decisiones futuras de quien –a partir del mes de enero próximo- dirigirá al gobierno del país más poderoso del orbe.  

 

 

Este ejercicio de análisis, sin embargo, momentáneamente sólo puede llevarnos a la especulación y, ésta, a la incertidumbre; incertidumbre que ya está teniendo efectos palpables en distintas dimensiones de la realidad internacional y nacional. En lo económico, las meras declaraciones formuladas por Donald Trump respecto a temas como la inmigración y el comercio, están afectando al valor total de nuestra economía y a la estabilidad de nuestra moneda (de acuerdo con el periódico El País, del día de ayer el peso mexicano habría sufrido la mayor caída de cualquier moneda en todo el planeta). En lo social, numerosas familias –del otro lado de la frontera y acá en México- viven ahora mismo en la zozobra al ver amenazada su estabilidad, su patrimonio y hasta su seguridad, por hechos que debieran ser tan inocuos como lo es su lugar de nacimiento o el color de su piel.

En lo ambiental, la incertidumbre desatada por Donald Trump alcanza ya a todo el planeta; sus posiciones en materia de cambio climático ponen hoy en riesgo a los acuerdos alcanzados por la gran mayoría de los países del mundo –después de largos años de negociaciones- y que, en el marco del Acuerdo de París, señalan ya un camino para limitar la elevación de las temperaturas globales. Y es que, en numerosas ocasiones, el ahora presidente electo de los Estados Unidos no sólo ha negado la existencia del cambio climático (asegurando que es un concepto inventado por los chinos para reducir la competitividad de la industria norteamericana); sino también ha insinuado que, para abrir oportunidades laborales en ciertos estados de la Unión Americana, se podría volver al uso intensivo del carbón y del fracking para la extracción de petróleo.  

 

 

Más de 300 científicos y ganadores del premio Nobel –entre ellos el astrofísico británico Stephen Hawking y el Premio Nobel de Química, el mexicano Mario Molina-, han criticado la posición de Trump respecto a un hecho que ya está sucediendo en muchas partes del planeta –el calentamiento global-, cuya existencia está plenamente demostrada y aceptada por el 97% de la comunidad científica. En un artículo publicado la semana pasada en la revista Nature, se asegura que Trump será el primer presidente de los Estados Unidos que es abiertamente un “anti-científico” y que ello traerá consigo consecuencias muy severas para todo el planeta.

 

 

 

Por si esto fuera poco, el próximo vice-presidente, el conservador Mike Pence, es un abierto negacionista del cambio climático y promotor de los enfoques teológicos o creacionistas que niegan a la evolución de las especies y a la ciencia. Quizás lo más alarmante es que, los resultados de esta elección (y la conformación misma del Congreso norteamericano), desnudan a una ciudadanía empeñada en negar a la diversidad en sus distintas manifestaciones, entre éstas, a esa diversidad que sostiene a la vida, de manera interdependiente y estrechamente vinculada, en todo el planeta Tierra.

 

 

Es probable que, como sucedió en su tiempo a George W. Bush con el Tratado de Kioto, para Donald Trump no sea tan fácil políticamente desprenderse del Acuerdo de París y de una tendencia mundial para transitar hacia un crecimiento más sustentable y al uso de fuentes de energía limpia (donde China, por cierto, está tomando ya la cabecera).

 

Pero eso no lo podemos saber y, nuevamente, permanecemos hoy en la volátil incertidumbre y con la esperanza de que la cordura finalmente se imponga sobre la cerrazón (sobre todo, después de tanta basura y desprecio que hemos escuchado a lo largo de estos meses).

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón