Por Antena Radio / 3a. Edición / Sección
Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo)
/ Ciudad de México /
10 de octubre de 2016.
En los inicios
de la actual década, y por iniciativa de diversas
autoridades, grupos de productores y organizaciones civiles,
en México se comenzó a conmemorar el 10 de octubre como el
Día Nacional de las Cactáceas. Esta efeméride busca
motivar la divulgación de información sobre estas plantas y,
sobre todo, el denunciar la compleja problemática que hay a
su alrededor y que amenaza seriamente a la conservación de
las cactáceas como parte del capital natural de México.
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Las cactáceas son una especie vegetal prácticamente
exclusiva del continente americano, y su mayor
concentración y diversidad se encuentra en México y
en los Estados Unidos; es un grupo taxonómico que
está incluso más amenazado que las aves y los
mamíferos como causa de la contaminación y la
destrucción de los hábitats, sí; pero también, por
el comercio ilegal.
En el mundo existen alrededor de mil 400 especies de
cactáceas, de las cuales casi la mitad (669) son
mexicanas y más de dos terceras partes de éstas son
endémicas (es decir, que sólo se encuentran en
nuestro territorio). |
Si bien es posible encontrar cactáceas en distintas regiones
del país, es en los desiertos de Chihuahua y Sonora, en los
valles de Hidalgo y Querétaro, en San Luís Potosí y en la
región de Tehuacán – Cuicatlán, así como en la cuenca del
Río Balsas y Tehuantepec, donde se halla la mayor diversidad
de especies y endemismos. San Luís Potosí es, por mucho, el
estado con mayor diversidad de cactáceas, con un registro de
151 especies.
Estas peculiares plantas que habitan predominantemente en
territorios áridos, son el hábitat de numerosos mamíferos
(como roedores y murciélagos), de aves, reptiles e insectos;
pero también, son parte importante de nuestra cultura
gastronómica (como el nopal o las pitayas comestibles), de
ritos ceremoniales (como el peyote) y constituyen símbolos
de identidad en distintas regiones del país. Por ejemplo, en
el estado de Sonora es emblemático el sahuaro, pero también
el cardón gigante; las chollas, las biznagas; las senitas y
los órganos. En el desierto de Chihuahua (pero también en
los estados de Coahuila, Nuevo León, Durango, Zacatecas, San
Luís Potosí, Guanajuato, Querétaro, Aguascalientes, Hidalgo
y el Estado de México), hay cactáceas como el peyote
“cimarrón”, el peyote de Querétaro, nopaleras, biznaguitas,
xoconoxtles, garambullos, pitayos y chilayos.

Desierto de Cuatro Ciénegas, Coahuila (foto: Paco Calderón,
2015)
Lamentablemente, el 31 por ciento de las más de mil 400
especies de cactáceas que existen están hoy amenazadas de
extinción, principalmente por causa del comercio ilegal de
éstas hacia los mercados europeo y asiático. Las especies
más demandadas son las que viven en México y en los Estados
Unidos, lo que ha puesto en severo riesgo a nuestra
diversidad biológica y al capital natural del país y de toda
la región.
En una investigación reciente de la BBC de Londres, se
abordó el caso de la
lindsayi
-o alicoche de jaraguay- una hermosa cactácea de grandes
flores descubierta en 1975, en Baja California, y declarada
extinta sólo 15 años después de su descubrimiento por causa
de su irracional explotación y comercialización ilegal por
parte de traficantes rusos. En el año 2010, la entonces
Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (Semarnat)
emitió una Norma Oficial Mexicana (la
NOM-059-Semarnat-2010) que enlista y protege a numerosas
especies de flora y fauna mexicanas, y donde son incluidas
las cactáceas.

Las
cactáceas habitan en los ecosistemas áridos de América y
por eso son tan buscadas por coleccionistas de Europa y
Asia.
Desafortunadamente, la capacidad de las autoridades
ambientales para vigilar el cumplimiento de la normatividad
y, consecuentemente, para desalentar y castigar el comercio
ilegal de las cactáceas, ha sido insuficiente y, peor aún,
cada día se cuenta con menos recursos para proteger a la
riqueza natural del país. Por ello, es importante que en
nuestros estados y regiones busquemos conocer más de cerca
el papel que juegan éstas y otras especies de flora y fauna
en la sustentabilidad del medio ambiente; pero también,
entender su papel estratégico en la viabilidad de nuestra
economía y de nuestra integración cultural y social.
Sólo así, reconociéndonos en la diversidad que nos
constituye como nación, estaremos en la posibilidad de
desplegar nuestras enormes capacidades y singularidades como
el país mega-diverso que aún somos. ▄