En dos décadas pudiera estar recuperada por completo la capa de ozono: Mario Molina

 

  •  El reto es abatir durante las próximas tres décadas a una segunda generación de químicos que afectan también a la capa de ozono

  • Cumple 29 años el Protocolo de Montreal y es un ejemplo de la cooperación internacional en favor del medio ambiente

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  19 de septiembre de 2016.

 

 

El viernes de la semana pasada, el mundo recordó el aniversario número 29 de la firma del llamado “Protocolo de Montreal”, un acuerdo con el que –en 1987- los 29 países que le suscribieron (entre éstos, México) se comprometían a realizar acciones para proteger a la capa de ozono del planeta. Por aquellos días, el científico norteamericano Frank Sherwood Rowland, el mexicano Mario Molina y el holandés Paul Crutzen (ganadores del premio Nobel en 1995), desarrollaron una teoría que alertó a la humanidad sobre la eventual pérdida de este vital componente de nuestra atmósfera.  

Para decirlo en términos muy generales, descubrieron que las sustancias llamadas CloroFluoroCarbonos (o CFC´s), utilizadas masivamente para la refrigeración, para la climatización y para el envasado de muchos productos industrializados, estarían adelgazando a la capa de ozono de nuestra atmósfera. Además de contribuir a la regulación de la temperatura del planeta, esta capa de ozono tiene la función de protegernos contra los rayos ultravioleta que son dañinos (UV-B y UV-C) y sólo deja entrar a la atmósfera a los que son menos peligrosos para la vida (UV-A). 

En décadas pasadas, en algunas regiones del mundo se comenzaron a formar “agujeros” en la capa de ozono y, de manera simultánea, se detectaron graves afectaciones a los ecosistemas terrestres y marinos; pero –sobre todo- se documentó un alarmante crecimiento de problemas de salud como el cáncer de piel, daños en retina, cataratas y el debilitamiento del sistema inmunológico de los humanos así como daños sobre otras especies animales y vegetales.  

En respuesta, el “Protocolo de Montreal” –firmado en 1987- contemplaba la suspensión total de la producción de los CFC´s, y la disminución del 50 por ciento de su consumo en diez años. Hoy, son alrededor de 198 países los que han ratificado y se han sumado a este esfuerzo internacional y, afortunadamente, ya podemos hablar de resultados exitosos. En 29 años, se redujo –a nivel mundial- más del 95 por ciento de la producción y consumo de un centenar de sustancias químicas dañinas para la capa de ozono.   

La Organización de las Naciones Unidas afirma que ya se ha detenido la pérdida de la capa de ozono de nuestra atmósfera y que, muy posiblemente, estará completamente recuperada –a los niveles previos a 1980- a mediados de este siglo. El doctor Mario Molina ha calculado incluso que, posiblemente, en una o dos décadas el problema esté completamente resuelto como resultado de los esfuerzos internacionales En las regiones polares, aclara la ONU, el proceso será más tardado; pero, durante los últimos años se ha visto una reducción considerable en el tamaño del agujero de la capa de ozono en la región Antártica.

 

Doctor Mario Molina / foto: Paco Calderón

Doctor Mario Molina (foto: Paco Calderón, 2013)

 

Más aún, el doctor Mario Molina ha dicho que gracias a las acciones enmarcadas en el “Protocolo de Montreal”, cientos de millones de toneladas de dióxido de carbono no han sido emitidas a la atmósfera (es decir, entre el 4 y el 7% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero) y, consecuentemente, se han retardado entre 7 y 12 años los efectos del calentamiento global.  

En el presente, además de cumplir prácticamente al cien por ciento los objetivos del Protocolo de Montreal, el reto es abatir durante las próximas tres décadas a una segunda generación de químicos que afectan también a la capa de ozono (como lo son los HCFC, HidroCloroFluoroCarbonos). Pero, a pesar de esto, es en verdad esperanzador constatar que, cuando nos lo proponemos, somos capaces de enfrentar grandes retos –como lo es para la humanidad la protección de la capa de ozono del planeta.  

 

 

Existe consenso en que ésta es una prueba de que, cuando actúan juntos gobiernos, científicos, empresarios, medios de comunicación y la población en general, se pueden alcanzar mejores condiciones de bienestar. El problema aún dista de ser resuelto. Por ello, es necesario que busquemos más información sobre el tema y que conozcamos la forma en que debemos actuar, individual o colectivamente, para garantizar que las generaciones actuales y las futuras cuenten con un medio ambiente adecuado para su desarrollo y bienestar.

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón