China y los EEUU ratifican el Acuerdo de París; ambos emiten el 60% de los GEI

 

  •  La OMS considera que este hecho significa un gran avance en materia de salud pública para todo el mundo

  • Reconocer nuestra diversidad como sociedad y no empeñarnos en negarla, es condición básica para avanzar hacia las metas

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  13 de septiembre de 2016.

 

 

Hoy hace nueve meses fue firmado el Acuerdo de París sobre Cambio Climático y, hasta hace un par de semanas, éste había sido ratificado solamente por 23 de los 195 países que lo firmaron el 12 de diciembre pasado. Como lo sabemos, este histórico acuerdo promovido por la Organización de las Naciones Unidas y que entrará en vigor en el 2020, tiene el objetivo de mantener el aumento de la temperatura global por debajo de los 2°C y proseguir con los esfuerzos para limitarle a los 1.5°C; alcanzar un máximo de emisiones de gases de efecto invernadero lo antes posible, para así lograr equilibrar la capacidad de la atmósfera para asimilarles; revisar cada cinco años los avances alcanzados; y establecer un fondo de 100 millones de dólares al año para financiar los esfuerzos de los países en vías de desarrollo, entre otros compromisos.

En términos del volumen de gases de efecto invernadero emitidas a nuestra atmósfera, las naciones que habían ratificado el Acuerdo de París hasta hace 15 días significarían alrededor del 1% del total. El sábado 3 de septiembre pasado, durante la Cumbre del G-20, en la ciudad de Hangzhou, China y los Estados Unidos, que en su conjunto son responsables de cerca del 60% del total de emisiones de dióxido de carbono (CO2), en un hecho histórico para la humanidad ratificaron en Acuerdo de París, sembrando con ello un gran optimismo entre la comunidad internacional en lo tocante a la lucha en contra del calentamiento global y del cambio climático.

 

 

Este anuncio que, en mi opinión, no ha sido lo suficientemente difundido por los medios de comunicación en muchos países, ha causado gran entusiasmo entre la comunidad científica y es especialmente alentador para la Organización Mundial de la Salud que –en voz de María Neira, responsable del departamento de Salud Pública y Medio Ambiente- ha opinado que no sólo es un significativo paso para proteger al planeta, sino que también puede significar una positiva y monumental medida en favor de la salud pública.

Tan sólo hablando de la contaminación del aire que tenemos en las ciudades (donde hoy habita más de la mitad de la humanidad), cada año se registran 7 millones de muertes prematuras en todo el mundo; y por la mala calidad del aire en el interior de viviendas (por el uso de leña para cocinar o para calentar habitaciones), cada año mueren otros 4,3 millones de personas, particularmente mujeres y niños.

La Organización Mundial de la Salud estima que estos índices serán reducidos gracias al Acuerdo de París que, también, contempla el desarrollo y la mejora de tecnologías limpias para sustituir gradualmente el uso de combustibles fósiles y de biomasa. En el mismo sentido, el Centro para la Salud y el Medio Ambiente Global, de la Escuela de Salud Pública de Harvard, ha festejado la ratificación del Acuerdo de París debido a que “realmente no hay nada sobre la salud que no esté en juego con el cambio climático”. En su opinión, la transformación de los paradigmas actuales en la producción de alimentos pudiera contribuir en la reducción de las sequías y, más importante aún, una transformación de nuestros hábitos alimenticios hacia el consumo de menos carne y de más vegetales.

 

 

De sostenerse los compromisos ratificados hace unos días y, desde luego, de sumar a más naciones, los cambios que comencemos a generar a partir del Acuerdo de París se irán consolidando a lo largo de los siguientes 40 años y en beneficio de nuestros hijos y nietos. El Acuerdo de París entrará en vigor en el 2020 y éste se convertirá en un instrumento obligatorio para todas las naciones sólo cuando 55 países del mundo le hayan ratificado; es decir, prácticamente vamos a la mitad del camino para su plena adopción.

Es urgente que despertemos el interés y que construyamos una percepción social vigorosa sobre este tema, para poder concretar las responsabilidades que como colectividad nos tocan a cada uno de nosotros (como consumidores, como servidores públicos, como productores, como educadores, etc.) para aportar soluciones al reto más desafiante de este siglo, como le ha calificado el presidente de los EEUU. Comenzar por reconocer nuestra diversidad como sociedad y no empeñarnos en negarla, exaltar nuestra riqueza cultural y biológica, y entender los términos de la ecuación en la que nos resolvemos como sociedad, me parece que sería un buen principio.

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón