Por Antena Radio / 3a. Edición / Sección
Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo)
/ Ciudad de México /
22 de agosto de 2016.
El
día de hoy, el diario inglés The Guardian publica una
entrevista con el profesor Peter Wadhams, de la
Universidad de Cambridge, quien encabeza a un grupo de
físicos que han venido estudiando el comportamiento de los
océanos en las regiones polares de cara al cambio climático.
De acuerdo con sus conclusiones, el Polo Norte pudiera
perder la totalidad de su hielo tan pronto como durante el
verano del 2017 o, quizás, en el 2018, generando impactos
profundos e inconmensurables en el planeta y sobre su
población (humana y no humana).

Wadhams cree que, en un par de años, los barcos tendrán la
posibilidad de navegar a través del Ártico y que sólo
alrededor de un millón de kilómetros cuadrados de hielo
permanecerá almacenado en algunos rincones y recovecos en el
extremo noroeste y a lo largo de pocos sitios de la costa
canadiense. De acuerdo con el científico inglés, la
existencia de una cuenca central ártica (donde el hielo
estará ausente) acelerará la marcha del calentamiento
global, pues ello disminuirá drásticamente la capacidad del
planeta de rebotar -o de regresar al espacio- la radiación
solar que ingresa a nuestra atmósfera y que es reflejada por
las superficies blancas.
Se estima que algo así como la mitad de la radiación solar
que ingresa a nuestro planeta es regresada al espacio
nuevamente como efecto de las superficies cubiertas de
hielo; algo que la superficie marina sólo puede hacer en un
10 por ciento. Gracias a este efecto conocido como albedo,
la temperatura media del planeta Tierra oscila entre los 15
y los 16 grados centígrados. Por tanto, si los hielos
polares son reemplazados por agua, cuya superficie es más
oscura, el planeta comenzará a calentarse mucho más rápido
de lo que ha venido sucediendo prácticamente desde el inicio
de la era industrial y -de manera más notoria- hasta
nuestros días.


Wadhams llama la atención sobre la interacción de los hielos
polares y de los vientos en la atmósfera, que funciona como
un aire acondicionado disminuyendo las temperaturas; el
grupo de científicos calcula que al estar ausentes los
hielos polares, regiones enteras del planeta -como Siberia o
Groenlandia- dejarán de ser enfriadas y perderán también su
hielo. Es predecible que esta situación eleve hasta en un 50
por ciento los efectos del calentamiento global; que las
emisiones de dióxido carbono se incrementen también; y que
los impactos de todo esto comiencen a ser sentidos -en el
corto plazo- por todos quienes habitamos el planeta.
Si bien el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC)
ha estimado que el nivel de los mares se elevará este siglo
en el orden de los 60 a los 90 centímetros, Wadhams cree que
-en un escenario conservador- la elevación apuntaría a los
100 o 200 centímetros (un escenario devastador para decenas
de naciones, incluido México).
Los pronósticos que hoy dan a conocer los científicos
ingleses tienen un sólido sustento documental,
principalmente por los datos publicados recientemente por la
NASA y por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica
(NOAA) de los Estados Unidos, en el sentido de que los
registros históricos de la temperatura en la Tierra son ya
los más altos. Con relación al derretimiento del Polo Norte,
el Centro Nacional de Datos sobre Nieve y Hielo de los
Estados Unidos calcula ya una pérdida de 1.3 millones de
kilómetros cuadrados de hielo, sólo en el periodo que va de
1981 al 2010.

Recientemente, y como consecuencia de estos derretimientos,
los científicos han detectado también la elevación de gas
metano en la composición de la atmósfera -un gas de efecto
invernadero, antes atrapado en el hielo, hasta 21 veces más
activo que el dióxido de carbono.
Durante décadas no escuchamos las advertencias de los
científicos y, ya hoy mismo, un escenario que aún muchos
consideraban lejano -o incluso inexistente-, está a la
vuelta de la esquina, acechándonos. La solución que
contemplan Peter Wadhams y su equipo de científicos es la de
retirar dióxido de carbono de la atmósfera, lo que -asegura-
depende de una tecnología que aún no ha sido desarrollada
(por lo que la esperanza de la humanidad está en que los
gobiernos reconozcan la emergencia e inviertan de inmediato
en desarrollar justamente estas tecnologías).
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Fuente: The Guardian (https://www.theguardian.com/environment/2016/aug/21/arctic-will-be-ice-free-in-summer-next-year)