No sólo aumento del consumo, sino mejoras en calidad de vida y bienestar miden el desarrollo

 

  • Para el 2030 habrán mil millones más de seres humanos en el planeta y se duplicará el número de automotores que circulan en vialidades y carreteras

     

  • Impostergable comenzar a transformar ya nuestros paradigmas y la percepción de lo que significa el desarrollo, el confort individual y el bienestar social

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  11 de julio de 2016.

 

Desde hace ya 27 años, el 11 de julio se conmemora el Día Mundial de la Población, fecha establecida por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para reflexionar sobre la necesidad de políticas públicas nacionales para resolver los problemas derivados del crecimiento poblacional.

 

Desde la segunda mitad del siglo XX, el crecimiento poblacional en todo el orbe ha sido vertiginoso y ha transformado materialmente las posibilidades de bienestar para amplios sectores sociales de prácticamente todas las naciones. Cuando inicia el siglo XIX, había en el planeta un total de mil millones de seres humanos; para la primera mitad del siglo XX –en 1930- la cifra se duplica a dos mil millones de personas; pero entre 1930 y 1974 –es decir, en sólo 44 años- la población mundial vuelve a duplicarse y alcanza los 4  mil millones.

 

 

En la actualidad, gracias a los estándares generales de bienestar y a los avances científicos y en materia de salud, cada 13 años estamos sumando mil millones más de seres humanos al planeta (puesto en otras palabras, cada segundo están naciendo cinco nuevas personas, mientras sólo mueren dos).

 

En México, la expectativa de vida ha aumentado notablemente; en 1930 las personas tenían una esperanza de vida de 34 años; para 1970, los mexicanos vivíamos en promedio 61 años; pero en el 2014 el indicador se situó entre los 74 y 75 años de esperanza de vida. Los impactos sobre el medio ambiente como consecuencia del crecimiento poblacional ha sido numerosos, pero tal vez el más destacado –por su contribución al cambio climático y a la pérdida de la diversidad biológica del planeta- es la devastación de los ecosistemas (como bosques y selvas) para la producción masiva de alimentos.

 

Aunado al crecimiento de la superficie destinada a la agricultura, debemos considerar también los impactos que ha tenido sobre el medio ambiente el uso intensivo de agroquímicos (pesticidas y fertilizantes) para aumentar la productividad de los cultivos.

 

Entre paréntesis: justamente en estos días un grupo de 109 premios Nobel  se pronunciaron –después de 20 años de estudios exhaustivos-porque organizaciones como Greenpeace dejen ya de satanizar a los organismos genéticamente modificados (o “transgénicos”) para permitir que con la ayuda de estas nuevas tecnologías se cubra la creciente demanda de alimentos en los países menos desarrollados.

 

 

 

En materia de transporte y de generación de energía, los pronósticos indican que nos encaminamos a una saturación que, de no buscar soluciones inteligentes e inmediatas, nos llevarán a un agravamiento de la crisis ambiental y –por supuesto- del fenómeno del cambio climático. Para el año 2030, la población se incrementará en mil millones más de seres humanos que demandarán alimentación, energía, servicios públicos, salud, educación, empleo, vivienda y transporte, entre otros mínimos de bienestar necesarios. Sólo en lo referente al transporte, se prevé que a finales del 2050 se duplicará el número de automotores que hoy circula en las carreteras y vialidades del mundo.

 

En este sentido, es impostergable comenzar a transformar ya nuestros paradigmas y la percepción de lo que significa el desarrollo, el confort individual y el bienestar social; desde mi perspectiva, el progreso de una comunidad no debe medirse más en el aumento de su capacidad de consumo, sino en la calidad de vida que le aporta la satisfacción de sus requerimientos mínimos de bienestar.

 

Este año 2016, la ONU convoca a las naciones a centrar sus esfuerzos en la atención a las jóvenes adolescentes, un sector tradicionalmente desatendido y clave no sólo para las políticas de control demográfico sino, sobre todo, para reproducir los valores que habrán de configurar a las comunidades humanas en el mediano y largo plazos.

 

Nuevamente, debe quedarnos claro que la protección del medio ambiente y el desarrollo sustentable sólo es posible plenamente en una sociedad donde –independientemente de las ideologías o creencias- haya igualdad de género, equidad en la distribución de la riqueza material, respeto a la diversidad y una profunda valoración de nuestra dependencia y relación con la naturaleza.  

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón