Gobernanza ambiental demanda un nuevo federalismo
que privilegie el desarrollo local
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México perdió en el siglo XX más de la mitad de sus
bosques y selvas tropicales;
Veracruz, Tabasco, la sierra sur de Chiapas y parte del
norte de Yucatán, los más afectados
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La
educación, las finanzas públicas o la elección misma de
polos de desarrollo, están demandando también un nuevo
federalismo que fortalezca, efectivamente, a las
regiones y comunidades
Por Antena Radio / 3a. Edición / Sección
Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo)
/ Ciudad de México /
27 de junio de 2016.
No es casual que muchos de los conflictos económicos y
sociales que estamos presenciando en la actualidad tengan
como escenario al sur y sureste del país, territorios que
–paradójicamente- albergan a la mayor diversidad natural,
cultural, étnica y biológica no sólo de México, sino del
mundo entero.
Esto nos habla de una distorsión en la distribución de la
riqueza nacional, pues uno supondría que las más
beneficiadas por lo fértil de sus tierras serían,
necesariamente, las poblaciones que residen en ellas
(pueblos indígenas, en una gran proporción). Pero,
desafortunadamente, hoy son las más marginadas.
Los bosques y las selvas tropicales del mundo son, por
excelencia, los ecosistemas que contienen la mayor
diversidad de especies de flora y fauna, así como una
variedad de recursos naturales sin los cuales no se
explicaría el actual desarrollo económico de la humanidad.
En el planeta, estos exuberantes ecosistemas están ubicados
entre el Trópico de Cáncer y el Trópico de Capricornio, por
encima y por debajo de la línea ecuatorial; y podemos
encontrarles distribuidos en algunas regiones de África,
Asia, Oceanía, Centro y Sudamérica.
Brasil, República Democrática del Congo, Indonesia, Perú y
Colombia son las naciones con la mayor superficie de selvas
tropicales.
Pero también, Bolivia, Camerún, República Centroafricana,
Ecuador, Gabón, Guyana, India, Laos, Malasia, México,
Myanmar, Papúa Nueva Guinea, República del Congo, Surinam y
Venezuela, cuentan con importantes extensiones de selva
tropical en sus territorios.

En México, a los bosques y selvas tropicales podemos
encontrarles en la vertiente del Atlántico, desde el sur de
San Luis Potosí, a lo largo de Veracruz, Tabasco y en el sur
de la Península de Yucatán.
Además, existe una angosta franja de bosques tropicales en
la vertiente pacífica de la Sierra Madre de Chiapas, así
como áreas de menor tamaño en las faldas bajas de la Sierra
Madre del Sur de Oaxaca y Guerrero.
De hecho, la selva tropical ubicada más al norte del Ecuador
en todo el planeta es la Huasteca Potosina, extensión
compartida por los estados de Tamaulipas, Veracruz, San Luís
Potosí, Hidalgo y Puebla.
Todavía en los inicios del siglo pasado, cerca del diez por
ciento del territorio de la República Mexicana era ocupado
por selvas y bosques tropicales; en la actualidad, hemos
perdido más de la mitad de éstos y la deforestación es aún
un proceso que se encuentra lejos de ser detenido y
revertido.
En los años setenta, cuando el país buscaba ampliar las
actividades agrícolas y ganaderas para satisfacer una
creciente demanda de alimentos por parte de los mercados
nacional y extranjero, fueron desmontadas enormes
extensiones de selvas tropicales en Veracruz, Tabasco, la
sierra sur de Chiapas y parte del norte de Yucatán.

En noviembre pasado, el compromiso de México ante el mundo
–asumido en París durante la
21 Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio
Climático (COP21)- fue el de alcanzar una tasa cero de
deforestación para el año 2030; es decir, dentro de 14 años.
Como he insistido, creo que lograr esa meta implicará un
esfuerzo inédito de descentralización para lograr fortalecer
a los estados y a las comunidades locales con capacitación,
asesoría técnica y recursos, a fin de que hagan un
aprovechamiento sustentable y trabajen en la conservación de
sus zonas forestales y en la preservación de la diversidad
biológica en pos de la prosperidad regional.
Temas como la
gobernanza del medio ambiente y de los
recursos naturales, pero también otros como la educación,
las finanzas públicas o la elección misma de polos de
desarrollo, están demandando el planteamiento de un nuevo
federalismo donde se privilegie el desarrollo regional y
local, para así -como una consecuencia- detonar, fortalecer
y consolidar el progreso nacional.
En 1999, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio
Ambiente (PNUMA), el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF)
y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación,
la Ciencia y la Cultura (UNESCO), establecieron al 26 de
junio como el Día Internacional de la Preservación de los
Bosques Tropicales.
Es tiempo de que las distintas regiones del país valoren el
potencial de estos espacios y se hagan cargo del
aprovechamiento sustentable de su capital natural, en
beneficio de sus comunidades y, con un legítimo compromiso,
del desarrollo armónico de nuestro país.
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