De enero a abril de 2016, se duplica número de incendios forestales del mismo periodo en 2015

 

  • El Cerro de la Cruz, en Uruapan, Michoacán, incendiado intencionalmente por aguacateros; más de 250 hectáreas de pinos y encinos devastadas
     

  • Combatientes de incendios trabajan en la precariedad de herramientas para enfrentar a los incendios forestales; se vio en Tepoztlán, Morelos, y en Uruapan 

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  25 de abril de 2016.

 

Como cada año, el inicio del ciclo agrícola Primavera – Verano marca también el comienzo de la temporada de incendios forestales en el país. Esto es así porque en un país como el nuestro, con un sector agrícola poco tecnificado y en el que no hay inversiones realmente significativas en materia de modernización para la producción, el uso del fuego es una práctica muy extendida y frecuente para preparar los terrenos que serán cultivados durante todo el ciclo. 

Desafortunadamente, y muchas veces a pesar de las precauciones que toman los hombres y las mujeres que trabajan en el campo, el fuego sale de su control y provoca los incendios forestales que devastan importantes ecosistemas de los que depende la vida de numerosos seres vivos, humanos y no humanos. El 98 por ciento de los incendios forestales son causados por las actividades del ser humano; en mayor proporción como causa de las actividades agrícolas, pero también por el descuido de paseantes, de los fumadores, por la quema de basura y por los cambios de uso del suelo en general.

En promedio, cada año se presentan 8 mil incendios forestales en México, siendo el año de 1998 en el que más conflagraciones se han registrado en las últimas décadas. En términos de superficie afectada, el año 2011 fue el que tuvo la más grave temporada de incendios en la historia reciente, al sumar un total 362 mil hectáreas devastadas por el fuego de enero a abril y casi un millón en todo el año. 

En el 2015, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales anunció una inversión de mil millones de pesos para prevenir y combatir incendios forestales en el país, lo que se tradujo en una sensible reducción de éstos tanto en su número como en la superficie siniestrada. En comparación, en lo que va de este año 2016, la Comisión Nacional Forestal (Conafor) informa de alrededor de cinco mil 515 incendios forestales en todo el país, es decir, en sólo cuatro meses de lo que va de este año se ha registrado más del doble de incendios forestales de los que hubo en el país en el mismo período del 2015.

 

 

Durante estos cuatro meses del 2016, se contabilizan ya más de 85 mil hectáreas siniestradas; es decir, más del triple del territorio que devastaron todos los incendios acontecidos el año pasado de enero a abril (las entidades con más superficie afectada en estos últimos cuatro meses han sido: Oaxaca, Michoacán, Puebla, Guerrero, Jalisco, México, Sonora, Chiapas, Zacatecas e Hidalgo).

 

 

Y a mí me parece indignante enterarme que bosques tan importantes como el Cerro de la Cruz, en el municipio de Uruapan, en Michoacán, están siendo incendiados intencionalmente por productores agrícolas (en este caso, por aguacateros) y que no existe hasta el momento una acción contundente para proteger las más de 250 hectáreas de pinos y encinos devastadas sólo para transformarles en campos de siembra.

Justamente por hechos como éste es que, hace un par de semanas y comentando sobre la creación de la Gendarmería Ambiental -aquí en Antena Radio 3ª. Emisión-, manifesté mi extrañeza al saber que no ha sido invitada la Comisión Nacional Forestal a participar en los trabajos de esta especie de fuerza policiaca vigilante de los recursos naturales del país.

 

 

Al día de hoy, no he escuchado -como sí sucedió el año pasado- sobre la canalización de recursos para fortalecer la prevención y el combate de los incendios forestales; lo que se ha visto hasta hoy en casos como el de Uruapan o el del incendio en Tepoztlán, Morelos, es una precariedad indignante de herramientas no sólo para anticiparse a las conflagraciones, sino para enfrentarles con oportunidad y eficacia. 

Este miércoles -4 de mayo- se conmemora en muchas partes del mundo el Día Internacional del Combatiente de Incendios Forestales; en verdad, me gustaría mucho escuchar algún anuncio oficial que nos dé la esperanza de que este 2016 no será -como ya se está perfilando en los hechos- uno de los años más fatídicos en materia de incendios forestales y en la pérdida de los bosques y selvas de nuestro país.

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón