Más muertes por deterioro ambiental que por enfermedades infecciosas en el mundo: OMS

 

  • Una de cada cuatro muertes en el planeta es causada hoy por un medio ambiente contaminado y no por enfermedades transmisibles
     

  • Débil percepción de los riesgos ambientales ayuda a incrementar los riesgos

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  12 de abril de 2016.

 

Pocas cosas nos molestan más en nuestra vida cotidiana, que aquellas que son potencialmente una amenaza para conservar nuestro estilo de vida o que podrían significar la pérdida del confort que con grandes sacrificios hemos logrado. Para muestra un botón: con la puesta en marcha de las medidas llamadas “temporales” del programa Hoy No Circula en la Ciudad de México, un gran número de personas, y hasta comunicadores y líderes de opinión, han expresado su descontento por tener que dejar de utilizar su automóvil uno o dos días a la semana.

 

 

Esto es comprensible –en cierta medida- cuando constatamos el estado actual del transporte público en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México: está deteriorado, es inseguro y en términos de movilidad está mal estructurado. El enojo ciudadano se justifica más aún si hablamos de que éste es el segundo sistema de movilidad pública más peligroso para las mujeres en todo el mundo. Esto, además de la escasa divulgación de información ambiental y de salud pública, nos impide percibir cuáles son los impactos más profundos –o menos inmediatos- que la contaminación atmosférica está teniendo sobre nuestra calidad de vida y, más aún, en nuestra salud.    

Como lo comenté la semana pasada, la Organización Mundial de la Salud estima que una de cada ocho muertes en el mundo soy hoy causadas por respirar aire contaminado en las grandes urbes. En adición a esto, otros procesos de deterioro ambiental y de contaminación en todo el planeta están afectando nuestra salud sensiblemente y, por desgracia, no lo estamos percibiendo y mucho menos atendiendo.

Particularmente, en las concentraciones urbanas de mediano y gran tamaño temas como la mala calidad del agua, la contaminación auditiva, el manejo inadecuado de la basura, el deterioro de la calidad del suelo y de las áreas verdes, entre otros, están causando serios daños a la salud pública que se traducen en altos costos sociales.

Nuevamente, un reporte de la Organización Mundial de la Salud estimó que –en el 2012- alrededor de 12.6 millones de fallecimientos en el mundo (es decir, uno de cada cuatro) tuvieron como causa un medio ambiente insalubre. El reporte de la OMS analizó en particular la forma en la que influyeron los riesgos ambientales (como la contaminación del aire, del suelo y del agua, la exposición a químicos, el cambio climático y la radiación ultravioleta) en la aparición de enfermedades entre la población.

 

 

En contraste, las muertes causadas por enfermedades infecciosas (generalmente vinculadas con la deficiente calidad del agua o con el mal manejo de los residuos sólidos) han declinado notablemente. Se ha observado que as enfermedades no transmisibles (como los infartos, cardiopatías, cáncer y enfermedades respiratorias) hoy representan casi dos terceras partes del total de las muertes atribuibles a un medio ambiente insalubre.

Las poblaciones más afectadas –como siempre- son los niños y los adultos mayores, y las regiones con mayor índice de mortalidad por entornos contaminados son el sureste asiático, África, Europa, el Medio Oriente y las Américas. Lo que destaca de este informe de la OMS es que las enfermedades y las muertes derivadas de la mala calidad del aire, vienen incrementándose poderosamente en los últimos años.

Por todo ello, es importante que valoremos de manera más objetiva e informada la forma en que debemos visualizar las medidas emergentes que, recientemente, se han decretado en materia de control de la contaminación del aire en la llamada Megalópolis. Debemos pensar en soluciones integrales, donde además de considerar mejoras para el sistema de transporte público, incorporemos también medidas para un manejo eficiente de nuestros residuos, el aprovechamiento racional del agua, la conservación y ampliación de nuestras áreas verdes y, en general, tomar decisiones que beneficien a la colectividad, a la salud pública y a la adopción de un paradigma de desarrollo más equitativo y sustentable.

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón