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Son 100 millones de tiburones los que cada año caza el humano, ... sólo para comer su aleta        

 

 

 

*  En el Día Internacional del Tiburón Ballena se llama a educar a la población mundial sobre la importancia de estos escualos para el equilibrio ambiental de los océanos

 

*  México es un punto estratégico en la migración del tiburón ballena, por lo que debe estar alerta para no permitir la irrupción de la caza furtiva y del mercado de aleta    

 

 

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  31 de agosto de 2015.

 

 

La semana pasada, cuando hablé sobre el saqueo del 70 por ciento de los huevos de tortuga anidados en costas oaxaqueñas, cité también una cifra que –un poco más tarde- me cuestionó un amable radioescucha a través de las redes sociales. Concretamente, señalé que cada año y en todo el mundo son alrededor de 100 millones de tiburones los que están siendo matados por el hombre; entre otras causas, esta cacería ha sido motivada por mitos tan cuestionables como el supuesto hecho de que el consumo de la altea de estos escualos tiene propiedades medicinales, afrodisiacas o incluso que demora el envejecimiento. 

Recordemos que un mito parecido es el que ha empujado ya a la extinción del rinoceronte blanco africano, animales que son asesinados masivamente para obtener sus cuernos –al que se le atribuyen también supuestas propiedades curativas- y que son vendidos principalmente en el mercado asiático.  

Pero, en el caso del tiburón, criatura tan espectacular como temible y que desde hace 400 millones de años juega un papel fundamental para la salud de los mares y de los océanos en la Tierra, se suma otro mito devastador que contribuyó a su matanza irracional en décadas pasadas. En los años setenta, y gracias a la saga cinematográfica de “Tiburón” (Jaws), de Steven Spielberg, se formó la percepción de que se trataba de un animal intrínsecamente maligno y de que el ser humano formaba parte de su dieta; lo que es totalmente falso. Baste decir que los ataques accidentales de tiburones en contra de humanos, no rebasan a las 60 víctimas anuales (con excepción del año 2010, con 79 ataques en todo el mundo). 

Pero, indiscutiblemente, la principal causa de que cada año se registe una matanza de decenas de millones de tiburones en el mundo es el consumo humano de su aleta. Ayer, 30 de agosto, Día Internacional del Tiburón Ballena [1], me enteré que éste es uno de los peces más inofensivos del mundo –con una longitud de hasta 18 metros- pero que se encuentra ya inscrito en la “Lista Roja” de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) debido a la dramática disminución de sus poblaciones en razón de la caza furtiva para obtener su aleta y su carne. 

 

 

Justamente en esta temporada de verano, en la isla de Holbox, en la península de Yucatán, puede verse a numerosos tiburones ballena e incluso nadar junto con ellos (desde luego, bajo estrictas medidas de seguridad, para no alterarles ni a ellos ni al ecosistema). Ésta es una actividad que ha ido prosperando, bajo la supervisión de las autoridades y de las cooperativas locales. También en el Mar de Cortés, pero de octubre a abril, hay avistamiento y actividades para conocer de cerca al tiburón ballena. México –que es un punto estratégico en la migración de esta especie marina- tiene una enorme responsabilidad en su conservación. 

Primero, porque se debe brindar información suficiente y educar a las comunidades locales para valorar en toda su dimensión a esta antiquísima especie; sólo así evitaremos que mitos como los que he señalado favorezcan la aparición de un mercado que atente en contra del tiburón, en general, y del tiburón ballena en particular. Y, segundo, debemos de ser capaces de lograr conjuntar y coordinar esfuerzos entre los tres órdenes de gobierno, pero también entre los distintos sectores de la sociedad mexicana, para vigilar eficazmente que nuestro capital natural no sea saqueado por la pesca furtiva ni por los poderosos intereses comerciales trasnacionales.

 

 

Pero, quizás, el reto más grande –no sólo para México, sino para el mundo entero- es el de frenar y revertir el serio deterioro que las actividades humanas han infringido sobre todos los mares y los océanos del orbe (los mismos que, hace apenas tres o cuatro décadas, se contemplaban como el futuro y la fuente inagotable de recursos para la humanidad).

Frenemos con educación y con inteligencia el avance de hábitos de consumo basados en la ignorancia y de prácticas insustentables que, cada vez con mayor celeridad, están acabando con las bases mismas de la vida en el planeta.


 

[1]   En el año 2008, durante la 2ª Conferencia Internacional del Tiburón Ballena (a la que asistieron alrededor de 40 países) se estableció el 30 de agosto como el Día Internacional del Tiburón Ballena con la intención de promover la conservación y la educación sobre este gigante entre la población mundial.

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón