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Instituciones educativas en México incumplen con obligación de brindar educación ambiental  

 

 

*  Red de Puntos Focales de La Carta de la Tierra  en México impulsarán el Programa de Acción Mundial de Educación para el Desarrollo Sostenible de la UNESCO   

 

* Programas escolares de gestión de residuos sólidos, ahorro energético o uso racional del agua, carecen de enfoque integral sobre los principales desafíos ecológicos y ambientales

 

 

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  20 de abril de 2015.

 

Se acerca el Día del Niño en México y, de manera obligada, la atención de todos nosotros se dirige a reflexionar sobre la manera en que estamos atendiendo a este sector de la sociedad en el que descansan muchas de nuestras expectativas y esperanzas hacia el futuro. El tema de la conservación y protección del medio ambiente involucra especialmente a los niños y a las niñas, tal y como se ha venido reflejando en numerosos acuerdos internacionales en materia de educación ambiental.

Yo mencionaría a las recomendaciones surgidas desde la Conferencia Intergubernamental de Tiflis, Rusia, sobre Educación Ambiental, organizada allá en 1977 por la UNESCO y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), hasta, más recientemente, los compromisos que en materia de educación ambiental han sido asumidos en el marco de la Década de la Educación para el Desarrollo Sustentable (2005 – 2014).   

A lo largo de todo este tiempo, la comunidad internacional ha señalado la impostergable necesidad de incorporar en la educación formal (particularmente en la educación básica), pero también en la informal, el aprendizaje de los temas vinculados con la relación que los seres humanos tenemos con otros seres vivos y con el medio ambiente en general. La niñez, como es evidente, es foco de especial atención en los pronunciamientos de los países miembros de las Naciones Unidas. 

La semana pasada tuve la oportunidad de acudir a la Universidad Autónoma de Coahuila, en la ciudad de Saltillo, para la conmemoración de los 15 años de la Carta de la Tierra (una iniciativa internacional que, en México, ha logrado congregar el apoyo de numerosos sectores de la sociedad y de algunos gobiernos locales). Ahí, a lo largo de tres días, conocí la evaluación que hacen algunos especialistas sobre el tema de la educación ambiental en México y, particularmente, sobre los esfuerzos que desde distintos sectores se están haciendo para sensibilizar a las niñas y a los niños sobre los valores y actitudes que nos puedan colocar en la vía del desarrollo sustentable y del respeto al medio ambiente. 

El panorama no es nada esperanzador. La educación ambiental en las escuelas de educación básica –en la mayoría de los casos- se ha estancado o limitado a la realización de actividades como el reciclaje de residuos sólidos o visitas a espacios verdes, y cuyos métodos pedagógicos son insuficientes para estimular una efectiva participación del educando en los procesos de toma de decisiones. 

Según algunos especialistas, son numerosas las instituciones educativas de nivel básico, medio e incluso superior, que están incumpliendo con su obligación de incorporar en sus programas académicos materias de corte ambiental. En el mejor de los casos, en los planteles educativos –en todos sus niveles- se están realizando simples programas de gestión de residuos sólidos, ahorro energético o uso racional del agua; pero no son el resultado de un enfoque integral y sustentado científicamente que den luz a los alumnos sobre los principales desafíos ecológicos y ambientales que enfrentan el país y el planeta. 

Y, bueno, no es el caso hablar aquí sobre la deficientísima preparación que en temas ambientales prevalece en la rotunda mayoría de los maestros en todos los niveles del sistema escolarizado. 

No sólo es necesario, sino urgente, asumir un compromiso nacional en materia de educación ambiental. En la celebración de los 15 años de La Carta de la Tierra, la Red Nacional de Puntos Focales de esta iniciativa se pronunció a favor de impulsar el Programa de Acción Mundial de Educación para el Desarrollo Sostenible de la UNESCO.

Sin embargo, hace falta que los distintos órdenes de gobierno y sectores nacionales entiendan que, para conservar, acrecentar y aprovechar la riqueza natural, biológica y cultural del país, es impostergable invertir en educación y, particularmente, en educación ambiental. 

Pensemos en los cientos de millones de niños que en el mundo padecen miseria y enfermedad por la contaminación ambiental, por la carencia de agua o por la destrucción de su entorno. Pero, también, recapacitemos en que, la solución a esto, está en nuestras manos y que es a través de una mejor educación como aportaremos para que los niños del presente y del futuro tengan mejores condiciones y calidad de vida.

 

Red Nacional de Puntos Focales de La Carta de la Tierra / Abril de 2015

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón