Escuchar audio

Insuficiente inversión para la prevención de incendios forestales en México

  

 

 

*  Requerimos de una amplia infraestructura para vigilar y atender nuestros bosques y selvas así como la megadiversidad biológica

 

* Necesarios esfuerzos de educación entre sectores productivos y población en general a fin de prevenir incendios forestales

 

 

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  6 de abril de 2015.

 

En estos días estamos en plena temporada de incendios forestales en México. Las condiciones climáticas en algunas regiones del país son hoy las propicias para ello, pero sobre todo el inicio de las actividades del ciclo agrícola Primavera–Verano y la quema descontrolada de terrenos para el cultivo detonan este problema que, año con año, significa enormes pérdidas económicas y ambientales.  

De acuerdo con cifras de la Comisión Nacional Forestal  (Conafor), en México cada año se registra un promedio de 8 mil incendios forestales. Estas conflagraciones traen consigo graves daños a los ecosistemas, afectando directamente a las poblaciones humanas y no humanas asentadas en nuestro territorio. Las mermas experimentadas en nuestro capital natural no sólo impactan a la disponibilidad de recursos y a la economía nacional, sino –sobre todo- arrojan consecuencias de distinta gravedad en la salud y en la calidad de vida de miles de personas en muchas localidades. 

En el pasado reciente, 1998 es –por mucho- el año que ostenta el record del número de incendios forestales en el país, con un total de 14, 445. Pero, también, ese fue el segundo año con la mayor superficie siniestrada de nuestro territorio (más de 849 mil hectáreas). Lamentablemente, en el 2011 se registraron casi un millón de hectáreas -956, 405 has.- incendiadas en el país (esto es, nueve veces la cantidad de incendios del año anterior), poniendo a ese año como el más grave en materia de superficie total afectada; y el año 2012 ocupó el tercer lugar histórico en este rubro.

 

 

Ésta es una tendencia que en verdad alarma y sobre la que, sin lugar a dudas, las autoridades, los trabajadores del campo y la población en general deberemos ocuparnos con mayor ahínco. Este año -2015-, cuando prácticamente apenas está iniciando la temporada de incendios forestales en el país, al 2 de abril se han registrado ya más de mil 500 incendios forestales, mismos que han afectado a más de 16 mil hectáreas en 29 entidades federativas. 

Y hay que recordarlo: el 98% de los incendios forestales en México son causados por actividades humanas y muy, pero muy pocos de éstos tienen un origen natural. Más de una tercera parte de los incendios se originan por actividades forestales y agrícolas; un 15% por el descuido de paseantes; el 10% por la irresponsabilidad de los fumadores; el 3% por la quema de basureros y el resto son debidos a distintos motivos vinculados con los cambios de uso de suelo. 

Y justamente en esta materia (incendios forestales provocados para cambiar el uso de suelo de forestal a agrícola, o de agrícola a urbano), hace unas semanas el titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) advirtió que … cualquier propiedad, cualquier terreno que se haya visto afectado por un incendio forestal, no se le puede cambiar el uso de suelo, ni se van a autorizar desarrollos de cualquier otro tipo a quienes, ya sea por accidente o deliberadamente, provoquen incendios forestales”. 

En esa misma oportunidad, la Semarnat anunció la inversión de un mil 10 millones de pesos para enfrentar la temporada 2015 de incendios forestales, lo que es sintomático de la gravedad del problema en prácticamente todas las regiones del país. Y aunque dista mucho que este presupuesto sea el suficiente, a mí me da gusto que se haga este tipo de inversiones y en una cuantía superior a la que tradicionalmente asignaba la federación al combate de los incendios forestales[1].

 

Reconozcamos que los esfuerzos para la conservación del enorme capital natural del país demandan aún más de lo que se está haciendo; como país megadiverso, requerimos de una amplia infraestructura para vigilar y atender nuestros bosques y selvas, así como para preservar la rica diversidad biológica que en ellos habita. 

Pero, además, hay una gran necesidad de educación para la prevención de incendios forestales tanto en las actividades productivas como entre la población civil; necesidad que debemos atender ya si en verdad queremos conservar y aprovechar sustentablemente la riqueza natural de nuestro México.


 

[1] En el año 2002, la inversión del gobierno federal mexicano fue cercana a los 191 millones de pesos:

 http://www.fs.fed.us/psw/publications/documents/psw_gtr208es/psw_gtr208es_767-780_dominquez.pdf

   

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón