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Iniciativa de ley de aguas aleja a gobernados de decisiones estratégicas para el país

  

 

 

*  Pobre percepción del agua como el principal desafío ambiental; sólo 2% de las denuncias ciudadanas ante PAOT son de este tema

 

* En México y en el mundo, los estados están cediendo a empresas privadas su responsabilidad de tutelar los recursos naturales

 

 

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  23 de marzo de 2015.

 

A pesar de ser un elemento esencial para la vida en el planeta y, hoy por hoy, seguramente el principal desafío ambiental que enfrenta la humanidad, la disponibilidad, acceso y calidad del agua no parece ser percibido como  un problema por parte de la gran mayoría de las personas. Simplemente, en la Ciudad de México –por ejemplo-, las denuncias que en materia de agua presentó la población ante la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT) a lo largo de 14 años, significan sólo el dos por ciento del total de los asuntos atendidos por esta institución.

 Y es que el nivel de satisfacción de la demanda que en materia de suministro de agua tenemos más del 90 por ciento de los mexicanos, nos aleja de percibir a éste como uno de los problemas más urgentes que está enfrentando el país –y ya no digamos la humanidad. Lo cierto es que una de cada seis personas en el mundo (algo así como un mil 100 millones de seres humanos), no tienen acceso al agua; lo que significa vivir en la pobreza extrema y bajo esquemas de marginación que están sometiendo, como regla general y principalmente, a mujeres y a niños (quienes llegan a caminar hasta seis kilómetros para obtener unos cuantos litros de agua).

 

 

Adicionalmente, más de una tercera parte de la población mundial no cuentan hoy con servicios adecuados de saneamiento del agua, lo que se traduce en problemas de salud pública que están mermando aún más su calidad de vida.

El problema de las malas condiciones del agua en las naciones en vías de desarrollo es tal, que más de 2 millones de personas mueren cada año por enfermedades asociadas con la inadecuada salubridad y la deficiente higiene de los recursos hídricos. En estos países, más de la mitad de las camas de hospitales están ocupadas por personas que padecen enfermedades relacionadas con el agua insalubre. Y es muy triste saber que seis mil niños y niñas mueren diariamente en el mundo a causa de enfermedades relacionadas con la mala calidad del agua; es decir, cada hora mueren ocho niños en el planeta sólo por causa de esta condición que bien podría ser prevenible. 

 

 

En México, la escasez y la mala calidad del agua se perfila como una de las principales amenazas ambientales para el desarrollo del país, no sólo por nuestras particulares condiciones geográficas, climáticas y poblacionales, sino también debido al rezago que –durante décadas- han venido teniendo las inversiones para infraestructura en este sector. 

Como está sucediendo con otros componentes de nuestro capital natural, el tema del agua no tiene aún el peso que –como factor estratégico del desarrollo- que debiera tener al establecer prioridades para la inversión pública y en la composición de los presupuestos. Fundamentalmente en el orden federal, pero también en el estatal y en el municipal, la seguridad hídrica no es vista aún como un componente de política pública de carácter transversal; es decir, como un criterio que debe ser considerado en todos los sectores de la actividad gubernamental, llámese generación de energía, economía, agricultura, aprovechamiento forestal sustentable, comunicaciones y transporte, turismo o cualquier otro. 

El resultado de esto –no sólo en México, sino en muchas otras naciones del mundo- ha sido que los estados están cediendo su responsabilidad de tutelar los recursos naturales, a empresas privadas que se conducen bajo la lógica del mercado y no necesariamente con criterios de equidad social.

La conmemoración del Día Mundial del Agua –celebrado el día de ayer-, llega a México en medio de una discusión (poco socializada, hay que decirlo) sobre una ley que pretende llevar al país justamente a un esquema que aleja a los gobernados de las decisiones fundamentales sobre el uso, aprovechamiento y destino de un recurso estratégico para el desarrollo: el agua.

Esperaría que no sólo el tema de la iniciativa de ley en materia de agua, sino de toda la problemática que le rodea, mereciera más espacios de difusión y de reflexión. Un elemento tan esencial en todos los aspectos de nuestras vidas, no puede ser –como parece lo está siendo- la última de nuestras prioridades. El agua, debe filtrar todas las decisiones y todas las consideraciones que como personas y sociedad tomemos y hagamos.  

  

Descargas residuales en los canales de la Delegación Xochimilco

   

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón