Nulo activismo
para defender los bosques del suelo de conservación en la
Ciudad de México
*
En la CDMX se
pierden alrededor de 250 hectáreas de bosques por año; en el
país -según cálculos conservadores-, asciende a 250 mil
hectáreas deforestadas cada año
* Urgen
políticas públicas para la defensa y conservación de los
bosques, pero -sobre todo- hace falta compromiso social para
lograrlo
Por Antena Radio / 3a. Edición / Sección Medio
Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón
Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México
Internacional (a todo el mundo)
/
Ciudad de México / 16 de marzo de 2015.

El
próximo sábado -21 de marzo- se conmemora a nivel mundial el
Día Internacional de los Bosques. Si bien ya existía
una efeméride desde los años setenta que festejaba el “Día
Forestal Mundial”, es apenas hace dos años –en 2013- cuando
la Organización de las Naciones Unidas decreta esta fecha.
Se trata de hacer conciencia de cómo los bosques contribuyen
a que la vida sea posible para distintas comunidades humanas
y no humanas, sobre todo porque son el hogar del 80 por
ciento de las especies animales y vegetales del planeta.
Además de significar el sustento directo de cerca del 23 por
ciento de los seres humanos, los bosques son fundamentales
para mantener en equilibrio el ciclo del carbono, los
niveles de oxígeno y la humedad de nuestra atmósfera. Los
bosques protegen a las cuencas hidrográficas y permiten que
éstas funcionen adecuadamente, proporcionándonos así el 75
por ciento de toda el agua dulce que existe en el planeta.
Pero, a pesar de su enorme valor para la vida, las
actividades humanas (como la agricultura, la ganadería o la
urbanización) están deforestando a los bosques a un ritmo de
13 millones de hectáreas al año. Esto significa entre un 12
y un 20 por ciento de las emisiones de gases de efecto
invernadero que están contribuyendo al calentamiento global
y al cambio climático.
Y es precisamente este tema –el cambio climático- el que
este año quiere destacar la Organización de las Naciones
Unidas al conmemorar el Día Internacional de los Bosques.
En un mensaje, el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon,
está haciendo un llamado para que la protección y la
conservación de los bosques cuenten con el más alto
compromiso político. Esto, para poder integrar políticas
públicas inteligentes, procurar un cumplimiento efectivo de
la ley, así como conformar alianzas y canalizar
financiamiento suficiente en favor de los bosques.
Ésta es una tarea que se antoja compleja, sobre todo cuando
sabemos que hoy la mayor parte de la población mundial
habita en ciudades y que, por lo mismo, no sólo hay una
mayor presión y demanda de los recursos de los bosques de
todo el planeta. Sino también, hay una percepción
desdibujada o distorsionada, diría yo, del verdadero valor
que tienen estos complejos ecosistemas para la viabilidad de
la vida en las ciudades.
Pensemos en lugares como la Ciudad de México, donde la gran
mayoría de sus habitantes desconocen no sólo los servicios
ambientales que brindan a la zona urbana los bosques de su
suelo de conservación, sino también su tamaño y su
diversidad biológica. Muchas personas se muestran incrédulas
cuando les refiero que más de la mitad del territorio de la
Ciudad de México son bosques, zonas agrícolas y poblados
rurales, o cuando les comento que alrededor del 70 por
ciento del agua que consumimos viene de la lluvia que es
capturada por los bosques del sur y surponiente de la
cuenca.

Por otra parte, hay un notable activismo por defender a los
árboles que tenemos en las banquetas y en los camellones de
la ciudad (lo que está muy bien), pero a nadie parece
preocuparle que estamos perdiendo estos bosques
–importantísimos para la viabilidad de nuestra ciudad- a un
ritmo de 250 o más hectáreas por año. A nivel nacional, las
cifras más conservadoras hablan de 250 mil hectáreas
deforestadas cada año, básicamente por el crecimiento de la
superficie agrícola y pecuaria, los incendios forestales y
los cambios de uso de suelo (concretamente la
urbanización).
Desde mi perspectiva, los retos están, sí, en la
construcción de políticas públicas inteligentes y en el
cumplimiento efectivo de la ley; pero, sobre todo, estoy
convencido de que hace falta un mayor involucramiento de la
ciudadanía en la defensa de nuestros bosques.
Necesitamos más información pública, accesible para todo
tipo de personas; mejores mecanismos de participación en la
toma de decisiones en el tema; pero, sobre todo, requerimos
un mayor compromiso social con la defensa y la conservación
de los bosques y selvas del país, así como –desde luego- de
todos los elementos que conforman al capital natural de los
mexicanos.