Escuchar audio

Una tercera parte de los suelos del planeta presentan ya deterioro medio y severo

  

 

 

*  Seguridad alimentaria, salud y calidad de vida seriamente amenazados

 

*  Las actividades agrícolas y pecuarias, la urbanización y el cambio climático, principales causas de la pérdida de calidad de los suelos en México 

 

 

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  9 de febrero de 2015.

 

 

Hace apenas un par de meses, en diciembre del 2014, la Organización de las Naciones Unidas declaró al año 2015 como el “Año Internacional de los Suelos”. Esto, con la intención de llamar la atención sobre uno de los principales aliados de la vida y que, desafortunadamente, se encuentra menospreciado y poco atendido en todo el mundo: el suelo. 

Particularmente, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) busca que este año permeen seis mensajes fundamentales sobre la importancia de la conservación y la protección de los suelos:

1.-  Que los suelos sanos son la base para la producción de alimentos saludables;

2.- Que los suelos son el fundamento para la producción de alimentos, fibras, combustibles y productos medicinales;

3.- Que los suelos sostienen la biodiversidad del planeta y son hábitat de una cuarta parte de todos los seres vivos;

4.- Que, debido a su papel clave en el ciclo del carbono, los suelos ayudan a combatir el cambio climático;

5.- Que los suelos en buenas condiciones de conservación almacenan y filtran el agua, ayudándonos a resistir inundaciones y sequías; y

6.- Que los suelos son un recurso no renovable y, por tanto, su conservación es esencial para la seguridad alimentaria y un futuro sostenible.

 

Y es que el deterioro de los suelos en todo el planeta no es una situación menor; una tercera parte de éstos están moderada o altamente afectados por la erosión, la salinización, la compactación, la acidificación o la contaminación química. Todo ello, debido a la creciente presión que ejercen actividades como la agricultura, la ganadería, la deforestación y el crecimiento urbano; pero, también, los incendios forestales y la exacerbación de fenómenos naturales a causa del cambio climático.

Si bien México no se encuentra en una situación tan terrible como, por ejemplo, Haití (donde el 98% de su territorio ha sido deforestado), sí registramos una elevada tasa de cambios de uso de suelo y gran vulnerabilidad ante el cambio climático. Hasta el año 2002, cerca del 30% de nuestro territorio estaba ocupado por plantaciones agrícolas, zonas urbanas y distintos cuerpos de agua. Fundamentalmente, la agricultura ha sido la principal responsable de que, en su mayoría, bosques y selvas se estén perdiendo para transformarles en campos de cultivo.

Las entidades de la república que mayor porcentaje de vegetación natural habían perdido al inicio de la década pasada, fueron: Veracruz, Tabasco y Chiapas. Y, en contraste, las que registraron un menor cambio de usos de suelo fueron Nayarit, Durango, Baja California Sur y Querétaro. Todo esto a un ritmo de cerca de 306 mil hectáreas por año.

 

 

Sería muy interesante también estudiar y construir indicadores que nos dieran luz sobre el nivel y ritmo de los cambios de uso del suelo que vienen dándose –de manera vertiginosa- en el medio ambiente construido, es decir, en las ciudades y poblados medios y pequeños del país. La transformación de las zonas habitacionales a usos mixtos, comerciales, industriales o de servicios, tiene también severos impactos en la calidad de vida y en la salud de las personas. Esto, no sólo por lo que implica sobre la disponibilidad y calidad de los servicios, sino también por la exposición a contaminantes (como el ruido) que inciden en la salud de la población. 

No es fortuito que, durante más de 13 años, uno de los principales motivos de queja ante la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial del Distrito Federal (PAOT) haya sido, consistentemente, el cambio de usos de suelo (seguido, invariablemente, por denuncias de contaminación auditiva).  

El “Año Internacional de los Suelos” debe convocar a la población pero, sobre todo, a las autoridades de los tres niveles de gobierno de nuestro país, a incorporar en toda política y decisión pública criterios de ordenación territorial y vocaciones del suelo. Es ya impostergable que las prioridades ambientales y de sustentabilidad del desarrollo, estén por encima de los intereses económicos particulares, de especulación inmobiliaria o de cualquier otra actividad –pública o privada- que no persiga el bienestar común y la conservación de nuestro patrimonio natural.

 

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón