Conservación de
los humedales mexicanos es vital para la salud de los
ecosistemas
*
Actualmente, alrededor de 140 humedales del país
son considerados por la Convención Ramsar como sitios de
importancia mundial
*
Comunidades humanas enteras, pero también de fauna y flora,
dependen de los humedales para su subsistencia
Por Antena Radio / 3a. Edición / Sección Medio
Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón
Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México
Internacional (a todo el mundo)
/
Ciudad de México / 2 de febrero de 2015.
El
día de hoy, 2
de febrero, se conmemora el Día Mundial de los Humedales. La
fecha nos recuerda la firma de la Convención de Ramsar
–también llamada Convención sobre los Humedales- con la que
se reconoció, en el año de 1971, el enorme valor que tienen
para la vida en todo el planeta estos particulares
ecosistemas.
Los humedales son hábitats
localizados en territorios interiores de los continentes, en
las zonas costeras e incluso en extensas porciones marinas
de menos de seis metros de profundidad. Todos los humedales
tienen en común su enorme riqueza biológica y, desde luego,
el hecho de que el agua –ahí presente de manera permanente o
temporal- juega un papel fundamental para la regulación del
clima y para la vida de plantas, aves, animales, insectos y,
por supuesto, la de los seres humanos.
Son humedales las extensiones
de esteros, manglares, lagunas costeras, selvas bajas
inundables, marismas y pantanos, así como los bordes de
lagos, deltas, arrecifes de coral y, en general, todas
aquellas superficies cubiertas de agua de forma natural o
artificial, permanente o temporal, estancada o corriente,
dulce, salobre o salada.
En México, los humedales han
jugado un papel destacadísimo en el desarrollo de la
civilización. Los olmecas –por ejemplo- se asentaron y
florecieron a lado de los pantanos de la región tabasqueña;
los aztecas fundaron su imperio en el sistema lagunar del
Valle de México, y; los mayas aprovecharon la diversidad
biológica de los cenotes presentes en toda la península de
Yucatán.
Como en muchos de los temas
relacionados con la diversidad biológica del planeta, México
es considerado uno de los países más ricos en cuanto a la
presencia de humedales en su territorio. En éstos, se
preserva gran parte de la vegetación acuática y subacuática
nativa de Norte y Mesoamérica. Y resulta que, hoy, más de
140 de estos frágiles ecosistemas mexicanos están
considerados y catalogados como sitios Ramsar, de gran
importancia a nivel mundial. Por mencionar algunos de ellos,
destacaría los Pantanos de Centla, en Tabasco; Cuatro
Ciénegas, en Coahuila; Ría Lagartos, en Yucatán; Marismas
Nacionales, en Nayarit; y Xochimilco y Tláhuac en el
Distrito Federal.

Para entender la importancia
de estos ecosistemas en la vida del planeta, se compara a
los humedales con lo que significa para el cuerpo humano
órganos vitales como el hígado o los riñones. Pantanos,
esteros o manglares, por ejemplo, absorben y filtran
contaminantes del agua como el nitrógeno y el fósforo. Y,
con la ayuda de la energía solar y de las plantas que ahí
viven, introducen oxígeno al agua; también producen lodos
que ayudan al crecimiento de plantas como el carrizo y el
tule, entre otras especies.
Los humedales también son la
casa de cientos de invertebrados que mantienen el equilibrio
de los ecosistemas y sirven como alimento para anfibios,
aves, reptiles, herbívoros y para los seres humanos. Los
humedales ayudan a la recarga de los mantos acuíferos;
regulan el flujo de los ríos y, en el caso de los manglares,
reducen la fuerza de las tormentas y estabilizan la erosión
de la línea costera.
Su importancia como vías de
comunicación acuática o como zona de crianza comercial de
ciertas especies, es también muy destacada. Muchas
comunidades campesinas en México dependen cultural y
económicamente de la sobrevivencia y salud de los humedales
y, desde luego, una enorme variedad de productos que
consumimos cotidianamente tienen su origen en estos cuerpos
de agua. Lo
más probable es que cuando consumimos unos camarones, una
trucha o un robalo, o si obtenemos madera e incluso
determinados medicamentos, es que estos provengan de
territorios donde los humedales hacen posible su
existencia.
Como habitantes de este país
y, por tanto, como custodios que somos de su enorme riqueza
biológica, tenemos un irrenunciable compromiso para
preservar y proteger nuestros humedales. Busquemos conocer
cuáles son y entender lo que aportan para la estabilidad de
nuestra vida; protejámoslos y conservémoslos para el
presente y futuro de todos los mexicanos. ▄
