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Industria de la belleza tiene severos impactos ambientales y son poco conocidos   

  

 

 

*  Experimentación en animales para la producción de cosméticos se ha prohibido ya en la Unión Europea; la práctica persiste en grandes marcas

 

*  Procesos industriales contaminantes afectan a la salud humana por su persistencia en la cadena trófica; 13 millones de muertes al año por riesgos ambientales: OMS 

 

* Estéticas y salones de belleza entre las empresas más contaminantes

 

 

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  19 de enero de 2015.

 

 

Hace unos días, el productor de un programa televisivo dedicado a hablar sobre consejos de belleza me pidió mi opinión sobre los impactos de la industria cosmética sobre el medio ambiente. Lo primero que me vino a la cabeza fue que, cada año, millones de animales son utilizados para experimentar o probar en ellos la seguridad de distintos productos cosméticos, de aseo personal o de limpieza de uso cotidiano.

En la investigación cosmética se llevan a cabo dolorosos experimentos en cientos de miles de animales cada año, incluyendo conejos, ratas, ratones y otros. Estas pruebas incluyen la irritación de la piel o de los ojos, la sensibilización de la piel (alergias), toxicidad, mutagenicidad o daño genético, teratogenia o defectos de nacimiento, carcinogenicidad, toxicocinética (para estudiar la absorción, metabolización, distribución y excreción de las sustancias químicas), entre otras. Los animales son obligados a inhalar lacas para el cabello, o su piel y sus ojos son rociados con sustancias volátiles e incluso se introduce a presión a sus estómagos pastas de dientes, champús o espuma de afeitar, causándoles gran sufrimiento.

 

 

Desde el año 2003 y, más recientemente, en el 2013, la Unión Europea ha establecido la prohibición no sólo a la experimentación, sino también a la venta o importación de productos cosméticos que utilicen animales para ese fin. La denuncia de distintos grupos ambientalistas y protectores de los animales ha logrado que, cada día con mayor fuerza, se prohíba y regule el uso de animales en la industria cosmética; aunque –hay que decirlo-, esta terrible práctica persiste entre empresas de gran renombre internacional y cuyos productos utilizamos cotidianamente.

 

 

Pero, desde mi perspectiva, el cuidado de la belleza no se limita a lo cosmético o a la apariencia personal vinculada a los patrones estéticos que enarbola esa industria. El tema de la belleza física es básicamente un asunto vinculado con el de nuestra salud o la ausencia de la misma. En el medio ambiente existen múltiples factores físicos, químicos y biológicos que afectan directamente a nuestra salud.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), trece millones de muertes cada año se producen por causas ambientales evitables. Si estuviéramos previniendo muchos de los riesgos ambientales que en gran medida ya conocemos, se podrían salvar –solamente en niños- hasta cuatro millones de muertes, fundamentalmente en países en desarrollo.

Hablamos de contaminación del agua, del aire y del suelo por la utilización de químicos (como los orgánicos persistentes, el metilmercurio, los bifenilos policlorados o los metales pesados), que escalan la cadena trófica y terminan por dañar a la salud humana.

Y, bueno, particularizando en los cientos de miles de establecimientos mercantiles dedicados a la belleza (salones y estéticas), éstos tienen también un fuerte impacto sobre el medio ambiente no sólo por actividades que requieren de un elevado uso de energía eléctrica y de agua; también, por la generación de residuos peligrosos (vertidos al drenaje, tóxicos y sanitarios) y emisiones a la atmósfera (aerosoles).

 En la Unión Europea, de manera particular, el alto grado de conciencia de la ciudadanía sobre el cuidado del medio ambiente, ha obligado a este tipo de negocios a la utilización de productos certificados (tintes, lacas, etc.) y a la implementación de sistemas de ahorro de agua, de eficiencia energética y manejo integral de residuos.

 

 

La protección del medio ambiente es un asunto que atraviesa toda actividad humana. Éste –el de la industria de la belleza- es sólo un ejemplo más de la amplitud que debe tener nuestra conciencia y nuestra responsabilidad en la materia.

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón