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"Mercado de trueque", un ejercicio que debiera replicarse en toda la república mexicana  

  

 

 

*  Literalmente, toneladas de residuos sólidos son intercambiadas por toneladas de comida a través de este programa que fomenta el reciclaje y el desarrollo sustentable

 

*  Son ya casi cuatro años en los que la Dirección General de Bosques Urbanos y Educación Ambiental del gobierno capitalino realiza este programa con gran éxito

 

 

 

Por Antena Radio / 3a. Edición  / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con Francisco Calderón Córdova / IMER - Horizonte 107.9 FM, - 1220 AM y - Radio México Internacional (a todo el mundo) / Ciudad de México /  12 de enero de 2015.

 

 

Ayer domingo, tuve el enorme gusto de participar en una de las acciones más innovadoras no sólo en materia de educación ambiental, sino también en lo que se refiere a la gestión integral de los residuos sólidos en la Ciudad de México: el Mercado de Trueque.

Sabemos que, cada uno de quienes vivimos en las 16 delegaciones del Distrito Federal, desechamos diariamente un promedio de dos kilogramos de residuos sólidos. Con esta cantidad –se ha calculado-, podríamos llenar al Estadio Azteca en sólo 90 días. Y resulta que más del 80 por ciento de lo que estamos tirando a la basura los capitalinos en nuestras casas, en la escuela o en la oficina, son materiales que aún tienen un valor económico que, evidentemente, no estamos haciendo consciente como consumidores.

Y es justamente ahí donde el Mercado de Trueque busca incidir: en la valoración positiva de lo que muchos consideramos ya como basura. Se trata pues de detonar una cultura del reciclaje y –desde luego- de una economía sustentable donde la reducción en la producción de basura en la ciudad disminuya sensiblemente. Así pues, desde el año 2012, durante el segundo domingo de cada mes se organiza el Mercado de Trueque en espacios públicos (como el Bosque de Chapultepec, el de Aragón, la UNAM, la UAM, el Tec de Monterrey, la Ibero o el Monumento a la Revolución). Ahí, cualquier persona puede llegar hasta con un máximo de 10 kilos y un mínimo de un kilo de residuos sólidos, para intercambiarles por “puntos verdes” con los que puede adquirir productos comestibles cosechados en la zona rural del Distrito Federal.

En verdad, fue muy grato ver ayer –en el bosque de Chapultepec- a niños, jóvenes e incluso personas de la tercera edad, a familias enteras, llevando al Mercado de Trueque bolsas o cajas con papel, cartón, botellas de vidrio o plástico, latas de aluminio,  tetrapack e incluso aparatos eléctricos y árboles de Navidad, que previamente acopiaron en casa. Y, también, fue sorprendente constatar la magnífica calidad de los productos agrícolas que provienen del suelo de conservación del Distrito Federal: lechugas, berros, pepinos, rábanos, papa, perejil, espinaca, brócoli, nopal, betabel, cebolla, acelgas, pero también plantas ornamentales, quesos, semillas, dulces, mole…, en fin. 

 

 

 

 

Ejidatarios de las delegaciones Milpa Alta, Tláhuac y Xochimilco, son beneficiados directamente por el Mercado de Trueque al poder colocar, sin intermediarios y entre la población local, sus productos. Cerca de 4 mil personas asistieron ayer domingo al Mercado de Trueque, donde literalmente toneladas de residuos sólidos fueron intercambiadas por toneladas de comida. En verdad, éste me parece un ejercicio que debiera ser replicado en otras ciudades y entidades de la república mexicana.

Creo que, una vez que más y más mexicanos comencemos a ver a los productos que tiramos a la basura (empaques, papel, envases, etc.) como objetos con un valor económico específico y como potencial insumo para otros procesos productivos, estaremos entonces transitando hacia una sociedad más responsable en lo ambiental y en lo económico. Y lo mismo debe suceder y está sucediendo en otros campos de la sustentabilidad ambiental. Por ejemplo, hoy ya hay comunidades costeras que saben que pueden obtener mayores beneficios económicos de las tortugas vivas (que favorecen actividades recreativas, científicas y turísticas que les reportan ganancias), de lo que una tortuga muerta o el comercio de sus huevos puede traerles.

Yo felicito a la Dirección General de Bosques Urbanos y Educación Ambiental del gobierno capitalino por venir realizando, durante ya casi cuatro años continuos, el Mercado de Trueque; pero, sobre todo, por la gran participación ciudadana que han logrado a través de este programa.

Éste es un esfuerzo que, de manera virtuosa, conjunta a las variables económica, social y ambiental del desarrollo, y al que –sin lugar a dudas- debieran sumarse otras ciudades, otros gobiernos y otros sectores productivos. ▄

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón